Jiménez ensaya a puerta cerrada la manera de superar la defensa del Amorebieta

Un entrenamiento de la plantilla en el campo 2. /A. G.
Un entrenamiento de la plantilla en el campo 2. / A. G.

Trabaja, por sorpresa en Anduva, la forma de salvar las zagas más pobladas, que se le atragantan como ocurrió en la segunda mitad en El Malecón

ÁNGEL GARRAZA

Propósito de enmienda con el objetivo de encontrar soluciones y alternativas. Con ese fin, el equipo de Borja Jiménez se ejercitó ayer durante veinte minutos en el campo 2 de los anexos y, a continuación, cuando se desarrollaban los partidillos de diez efectivos por equipo optó porque la sesión continuase a puerta cerrada sobre el césped del Estadio Municipal de Anduva. No es lo habitual porque cuando el técnico abulense trabaja sin público, que lo hace una vez por semana, suele ser en la última práctica, la que tiene lugar el viernes o el sábado, con el fin de ensayar acciones de estrategia y balón parado después del calentamiento.

Quiso realizar, en esta ocasión, gran parte del entrenamiento (más de una hora) en la más absoluta intimidad para preparar de la mejor manera posible el próximo duelo que medirá al Mirandés con el Amorebieta el domingo a las 17.30 horas. En concreto, la forma de superar las defensas contrarias, las más cerradas, que son las que tiene que sobrepasar en Anduva, la que, previsiblemente, se encontrará este fin de semana por parte de los visitantes y la que no pudo salvar en El Malecón en una segunda mitad en la que los rojillos no crearon una sola ocasión de gol, a diferencia de lo que suele ser habitual en un bloque de carácter ofensivo.

Al Mirandés, tras el descanso frente a la Gimnástica, se el atragantó el esquema planteado por el cuadro cántabro, compuesto por dos líneas pobladas de numerosos efectivos, nueve en total, que formaron muy juntos y replegados para eliminar cualquier espacio y abortar todas las líneas de pase a los jugadores más ofensivos por el bando rojillo. La conclusión fue que en los segundos 45 minutos, el Mirandés dio una imagen distinta de la que corresponde a un equipo que ha ofrecido variantes y llegadas en casi todos los encuentros ya disputados.

No ocurrió así en Torrelavega, en una segunda parte para olvidar al faltar ideas; y dada la dificultad que se ha encontrado el Mirandés para sacar adelante los resultados en casa ante todos los rivales, salvo en la segunda mitad frente al Tudelano, por parte del cuerpo técnico se quiere ensayar con mimo la forma de atacar y, principalmente, de sobrepasar las zagas más pobladas.

Decía el día anterior el exmirandesista Aritz Mujika, desde el año pasado en las filas del Amorebieta, que «nuestras posibilidades en Miranda pasan por mantener la portería a cero». Toda una declaración de intenciones de cómo afrontará –al menos es lo que se prevé– el cuadro azulón el envite en Anduva.

Replegado atrás, con el ánimo, en primer lugar, de cerrar líneas de pase. «Como mínimo, tendríamos un punto», mantiene el de Pasajes. Y a partir de ahí, la intención de los vizcaínos radicará en acertar en alguna de las aproximaciones que puedan protagonizar y aprovechar que el bloque rojillo pueda estar adelantado.

La manera de salvar las defensas más cerradas es el reto de los de Jiménez. Es como se intuye que llegarán a Anduva casi todos los adversarios e incluso es el esquema que ya emplean en sus terrenos de juego cuando se miden al Mirandés, caso de la Gimnástica, que dio sin rubor el balón a los de Jiménez desde el primer instante. El penalti fallado y el gol anulado dio alas a su oponente, hasta el punto de ser el primero que le gana en la Liga después de que se podía haber ido al descanso con un 0-2 en contra.

Los de Jiménez necesitan el triunfo para seguir sumando puntos y no perder comba con la cabeza, con un Racing que hasta la fecha se ha mostrado como el claro dominador del Grupo II de Segunda B. «La competición es muy larga y no podrá aguantar todo el año ese ritmo», advierte Limones.

Para que no se amplíen las distancias o con el propósito de recortarlas, si los racinguistas y el Barakaldo no vencen este fin de semana, la escuadra de Anduva quiere quedarse con los tres puntos en juego ante un Amorebieta que, a buen seguro, le presentará un encuentro rocoso, de muchas disputas.

La calidad de los futbolistas locales debe provocar que la balanza se incline del lado mirandesista para obviar, cuanto antes, la primera derrota de la competición y que sea solo un hecho puntual, como aseguraba el cancerbero de Daimiel. «Tenemos que seguir con la dinámica positiva en casa tras el último partido en Anduva y ganar por lo civil o criminal».

Con ese reto en mente, todos los integrantes del plantel volverán a ejercitarse en el entrenamiento de hoy, que está previsto se desarrolle en el campo 2, por lo tanto a puerta abierta, tal y como también estaba fijado para ayer. Mañana se llevará a cabo el último antes de recibir a los de Íñigo Vélez.

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