Ilusión y reto compartidos

La aficón quiere celebrar un triunfo. /Avelino Gómez
La aficón quiere celebrar un triunfo. / Avelino Gómez

El Mirandés no estará solo en el trascendental partido de esta tarde en el que el objetivo es el de acortar distancias con el líder

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Hay siempre partidos que resultan tan apetecibles para los que son los verdaderos protagonistas de esto del fútbol, los jugadores, como para quienes semana tras semana se dejan la voz y el alma para darles el empujón que a veces necesitan para hacerse con los triunfos. Evidentemente ese ansia por disfrutar de duelos intensos depende en ocasiones de la situación en la que se encuentre en la tabla el equipo de tus amores y el rival, sin duda, pero presenciar un Racing-Mirandés está siempre en la agenda de cualquier aficionado rojillo. La ocasión ya ha llegado.

Si el pasado mes de agosto ya fueron muchos los que marcaron con una equis la cita de la vigesimoprimera jornada, o lo que es lo mismo, la segunda de la segunda vuelta, la progresión de los rojillos en esta Liga no ha hecho más que incrementar los ánimos de quienes domingo tras domingo acuden al municipal de Anduva.

Cierto es que el último empate en casa dio al traste con la posibilidad de que los de Borja Jiménez arrebataran esta tarde a los cántabros el liderato, pero aun así las distancias entre unos y otros son mínimas y el objetivo, la ilusión, el reto es el de dejarlas más reducidas, al mínimo posible.

El equipo no quiere obsesionarse y aun sabiendo de la importancia del choque –un triunfo sería un gran espaldarazo–, el técnico ha venido repitiendo en la última semana, al igual que los jugadores que lo que hoy ocurra en El Sardinero no será trascendental. Y tienen razón porque queda aún mucha competición por delante, mucha tela que cortar como diría aquel.

En cualquier caso, alejándose de la presión innecesaria, el Mirandés tratará por todos los medios superar en el marcador a un Racing que se está mostrando muy firme.

Todo el bloque tendrá que arrimar el hombro y mostrarse, como suele, como una escuadra compacta que trabaja al unísono en tareas ofensivas y defensivas. Será fundamental que los rojillos no pierdan ni por un momento la concentración y que manteniendo su juego y su esquema sean capaces de marcar el ritmo que más les interese para acabar llevándose el gato al agua.

Quien consiga esta tarde el triunfo dará un golpe de autoridad y se cargará de moral de cara al futuro, tanto al más inmediato como el más lejano.

Con refuerzos

Está claro que los locales tendrán en las gradas la mayoría, pero el Mirandés va a tener esta tarde refuerzos, y muchos para que si en algún momento llega la flaqueza, pueda reactivarse. Se comprobará una vez se abran las puertas del estadio, pero se estima que serán casi mil los aficionados que arropen al Mirandés desde la grada.

Muchos emprendieron ayer el viaje para aprovechar el fin de semana y el grueso de la expedición saldrá hoy por la mañana. Viajan con la misma ilusión del equipo y están dispuestos a echar los capotes que sean precisos para alcanzar el objetivo.

Los aficionados están deseosos de celebrar el triunfo en Santander, y el equipo, sabedor de su esfuerzo, lo pondrá todo para que la tarde sea redonda en este duelo de dos serios aspirantes a jugarse la primera posición y el 'play off' de ascenso.

Los dos equipos que se verán las caras esta tarde han iniciado la segunda vuelta igual que lo hicieron en la primera, los cántabros ganaron a la Real Sociedad B y el Mirandés empató ante el Izarra. En el que fuera el segundo partido de esta temporada hubo tablas entre ambos, si hoy se repitieran sería un calco de la ida pero ninguno de los dos lo quiere.

 

Fotos

Vídeos