La plantilla y el cuerpo técnico, con Joseba Etxeberria a la cabeza, compartió con seguidores jabatos el día antes de recibir al Burgos. / Avelino Gómez

Un idilio nace en Anduva

Joseba Etxeberria ha conectado desde el primer día con una afición rojilla pasional y fiel a sus colores

ÁNGEL GARRAZA

Aprovecha cualquier pregunta que recibe en las ruedas de prensa para destacar el enorme papel que, a su juicio, tiene la hinchada jabata en un club como el Mirandés. Es un binomio que nunca se puede disociar en una ciudad tan unida a su equipo. Si ya antes de recalar en Miranda, Joseba Etxeberria era conocedor de ello, ahora desde que a mediados del mes de febrero asumiera las riendas de la plantilla, lo ha podido comprobar. Un idilio acaba de nacer en Anduva.

Una comunión que no ha hecho nada más que comenzar porque la próxima temporada, el entrenador elgoibarrés continuará a los mandos del grupo. En esta ocasión será con un grupo de futbolistas confeccionado por él mismo junto al director deportivo, que volverá a ser, salvo imprevistos y cambio drástico en el rumbo de las operaciones, Chema Aragón.

'Etxebe' recibe los cánticos desde la grada de animación. No duda en agradecer a la hinchada su apoyo, ya sea a través de manifestaciones públicas o con gestos hacia la afición; tras pedírselo se ha sumado a la despedida en la que interactúan el público y el equipo después de cada partido; firma autógrafos, visita a las peñas (se ha fotografiado, entre otros, con representantes del Komando Kemando) y no dudó en recibir a los hinchas rojillos que el día antes de jugar contra el Burgos en Anduva se dieron cita en el aparcamiento del estadio para darles ánimos.

Tanto él como el resto del cuerpo técnico y la plantilla, todos juntos, compartieron charla y fotografías después del último entrenamiento que el equipo efectuó antes de ese partido. Hasta la Cofradía Mirandesa de Bilbao le ha impuesto recientemente la txapela al ser, a su juicio, el protagonista de este año. «Es un reconocimiento inmerecido, pero que se agradece», apunta en este sentido. En definitiva, como se pudo comprobar desde el primer día, se trata del líder que necesitaba el equipo de Miranda.

Etxeberria sabe dónde ha venido. De hecho, él pasó prácticamente toda su carrera como futbolista en un club en el que, salvando las distancias y el volumen de población existente entre uno y otro territorio, guarda cierta similitud en cuanto al apego hacia su equipo.

«Es de agradecer ese apoyo de la gente, la ilusión que percibimos», apunta el protagonista, quien no oculta que tanto él como los jugadores se sentían «en deuda» después de haber firmado un sobresaliente tramo de temporada con cuatro victorias y un empate y encadenar, acto seguido, cuatro derrotas.

«Cuando parecía que todo estaba hecho, vinieron unos resultados negativos, pero la gente nos siguió apoyando igual. Al menos, hemos podido despedir con dos goleadas a nuestro favor los dos últimos partidos en Anduva», subraya el inquilino del banquillo.

Por todo ello, considera que «te vas de vacaciones con una sensación de ilusión. Ahora, hay que resetearse para la temporada que viene porque sabemos que es una competición muy exigente. La mayor ilusión no nos va a faltar».

Tiene claro que «nosotros jugamos para la gente. Y ver a todos contentos como estaban tras los dos últimos partidos jugados en casa es una buena noticia». Sabe que es fundamental el empuje de la hinchada y ha confirmado que lo tiene.

«Es evidente que todo el mundo sabe que estoy muy a gusto en Miranda, con la gente. En el día a día, así me lo demuestran, solo llevo desde febrero pero tengo la sensación de estar en casa al sentir esa cercanía». Admite que «tenía información de lo que me podía encontrar, pero ha superado las expectativas con creces. Estoy muy contento por todo».