'Roro' Riquelme entrena con normalidad tras el confinamiento y está disponible para el duelo. / Avelino Gómez

Hacerse mayores en Burgos

La plantilla mirandesista se conjura para sacar su carácter y calidad en un ambiente hostil y ante un rival más veterano con otro estilo de juego

ÁNGEL GARRAZA

La prueba más exigente en lo que se lleva de temporada para el Mirandés. No solo por lo que entraña jugar ante un rival con unas características determinadas, sino por los factores externos. El duelo que tendrá lugar mañana en El Plantío será en el que el joven grupo que entrena Lolo Escobar se encuentre, probablemente, el ambiente más hostil de toda la categoría. Así que será un auténtico examen para unos jugadores que muchos de ellos tienen la mente puesta en hacerlo lo mejor posible en el conjunto jabato para continuar su progresión en el fútbol profesional. En un escalafón superior.

No se han encontrado hasta la fecha una prueba tan exigente en todos los sentidos. El propio Escobar destacaba semanas atrás la presión que ejercen a favor de los locales y en contra de los visitantes en estadios como La Rosaleda, El Molinón o el Heliodoro Rodríguez López, ya visitados. Son recintos más grandes, sí, pero a buen seguro que nada que ver con el test que deberán superar este domingo en Burgos.

Allí hablan de convertir su recinto en una 'olla a presión' ante los mirandesistas quienes, como señaló Meseguer en una entrevista concedida a este periódico, tienen que dar un paso hacia delante. Mejor examen no va a tener la plantilla para demostrar carácter, personalidad y todas sus virtudes, que son muchas.

Hoy también se venden en la sede de Francisco Cantera, hasta las 13.30 horas, localidades para asistir al encuentro. Habrá hinchas de Miranda en las gradas de El Plantío, lo que siempre es importante, si bien menos que en ediciones anteriores. Aunque es un estímulo ver camisetas rojillas en los graderíos, el público local tiene marcado en rojo en el calendario este envite después de conseguir el ascenso a Segunda División.

«Hemos jugado en El Molinón, La Rosaleda, este campo será igual de complicado, con un ambiente hostil, sí, pero es que en esta categoría todos los campos son bastante complicados», lanza Escobar para restar trascendencia a este hecho, a la presión ambiental que puede haber allí.

Sí que se la da al deseo de «hacer nuestro fútbol y que el ambiente no adquiera importancia; y sí más nuestros comportamientos y nuestras acciones». Recuerda que los mirandesistas «son jugadores que vienen de clubes y canteras importantes y cuyo objetivo es estar el año que viene o en un futuro en esos equipos, que en algunos casos son muy odiados allá donde van. Es algo que ya lo han vivido y la de ahora es una experiencia más que les va a permitir seguir creciendo».

Centrarse en su juego y superar la presión ambiental es la misión de unos futbolistas que, muchos de ellos, se han propuesto jugar en la elite. Lo tienen interiorizado. «Veo al equipo con personalidad, no nos va a poder el escenario para jugar un buen partido», decía el mediocentro murciano el día anterior.

El estilo de juego del adversario, diametralmente opuesto al del Mirandés, es el otro factor a tener en cuenta. Toca demostrar lo que se ha aprendido en estos primeros meses, tras siete jornadas de campeonato.

El extremeño añade que «tenemos que rozar la perfección para sacar este partido adelante porque tendremos una dificultad enorme. Pero a todos se les exige la perfección en una de las categorías, para mí, más difíciles del fútbol mundial».