El equipo corta más el juego a través de las faltas tácticas. / Avelino Gómez

Gusto por la posesión y con escasa puntería de cara a la portería contraria

El equipo ya muestra algunos de los rasgos que quiere implementar Joseba Etxeberria en el funcionamiento de su nuevo proyecto

TONI CABALLERO

Las estadísticas ofrecen varias lecturas posibles y evolucionan, en muchos de los escenarios, atendiendo al resultado que impera en el marcador. Por lo general, un equipo que se ve por debajo en el electrónico en los primeros minutos de una contienda es probable que finalice el mismo encuentro con más posesión y disparos que su rival, dado que tratará de buscar el empate mientras que su rival puede que opte por conservar su ventaja.

Un partido de fútbol se puede desarrollar de múltiples maneras y no siempre existe una verdad irrebatible para explicarlo o evaluarlo, puesto que suele ofrecer espacio para la interpretación particular. En el caso del Mirandés, atendiendo a los datos estadísticos derivados de sus primeras dos jornadas de la actual campaña, el aficionado mirandesista puede observar que el equipo de Anduva vuelve a apostar un año más por la tenencia de balón.

Contra el Sporting de Gijón, los rojillos finalizaron el choque con alrededor de un 48,3% de posesión, si bien es cierto que se adelantaron en el marcador y que tenían en frente a un cuadro mucho más experimentado y engranado. En esta línea, los de Etxeberria perdieron un total de 164 balones durante el choque contra los asturianos, por 159 del rival, si bien también fueron capaces de recuperar 63 cueros en el partido, 4 más que los de Abelardo.

El Mirandés disputó con intensidad su debut liguero, tanto es así que cometió 16 faltas y el Sporting, sólo 5. Este dato habla de la intensidad que quiere instalar el Gallo en el equipo, una idea de cortocircuitar el juego del rival que no tuvo demasiada presencia durante el pasado curso.

El cuadro de Anduva está en formación, la mayoría de jugadores son jóvenes y se acaban de conocer, por lo que el funcionamiento del equipo tardará en alcanzar su mejor nivel. En las dos primeras citas ligueras, los rojillos han evidenciado que la puntería, por el momento, no es uno de sus fuertes. Sólo 4 disparos a puerta entre los dos partidos, ante Sporting de Gijón y Alavés, respectivamente. Raúl García brilla en este apartado con un gol y un poste, al igual que Jofre, que también se topó con un metal en Mendizorroza; pero el equipo ha protagonizado 14 tiros que no han encontrado portería en dos fechas.

En Vitoria, a buen seguro por el tanto de Alkain en el minuto 44, el Mirandés fue capaz de hacerse con el cuero y terminó el duelo frente a uno de los gallitos de la categoría con un nada desdeñable 55,7% de posesión. Cometió solo una falta menos que el Deportivo Alavés, 12 frente a 12; y perdió 157 balones por los 165 del cuadro local. El Mirandés adoleció la falta de profundidad en el último tercio de partido, una flaqueza que tal vez pueda solventarse con la llegada de varios refuerzos de banda.

Sólo son 2 partidos, pero el Mirandés ya deja señales de lo que quiere ser: un equipo que domina el esférico y el rumbo de los partidos, que impone condiciones y no duda a la hora de cortar el juego del rival con un mayor número de faltas que las protagonizadas el año pasado.