Gelabert celebra el gol en su partido de regreso tras una larga lesión y manda un mensaje de animo a Simón, en recuperación en este momento. / Avelino Gómez

Anduva

Gelabert muestra el camino de la victoria

Un golazo suyo nueve minutos después de sumarse al partido da un triunfo vital al equipo rojillo

ÁNGEL GARRAZA

Fundamental la victoria conseguida por el Mirandés, que mejoró de forma considerable en la segunda mitad, en parte por la entrada de Gelabert, el jugador que hizo el gol y reactivó a los jabatos para conseguir la segunda victoria del curso y ver el futuro con algo más de optimismo. El abrazó que dio Etxeberria a Gelabert cuando acabó el partido lo dice todo.

El técnico aseguró en la previa que no iba a llevar a cabo una revolución en el once inicial. Prueba de ello es que salvo el recambio obligado de Mráz –finalmente superó su dolencia en un dedo del pie, aunque pasó completamente desapercibido– por el lesionado Raúl García, el resto repitió.

El partido más importante siempre es el inmediato y esta vez se tuvo en cuenta, a diferencia de la anterior semana con tres encuentros en seis días, cuando se contabilizaron entre cuatro y cinco cambios en la alineación. El técnico cree que estos futbolistas son los idóneos para empezar y es el grupo, con el dibujo de las últimas semanas con tres centrales y dos carrileros, que arrancó 77 horas después de que acabara la cita en Lugo.

El Tenerife, con un 4-4-2, inició la contienda ejerciendo una presión alta. Fue el que disparó primero, sin peligro, ante un Mirandés que no llegaba a los dominios de Soriano. El ritmo no era elevado sino 'cansino' y eso nunca beneficia a los rojillos, que siempre buscan que sea alto para desarrollar su juego. Los visitantes se hicieron pronto con las riendas del encuentro ante un inoperante cuadro local.

Nada trascendía sobre el césped en un duelo soporífero entre dos equipos que no han comenzado bien la temporada. Estaban demostrando los motivos de su mal arranque. Absolutamente nada de los mirandesistas en ataque y solo varias acciones destacadas del central Barbu, el último jugador en debutar, conllevaron los aplausos de la afición que se congregó en Anduva.

Media hora tardó el Mirandés en llegar por primera vez a la portería chicharrera. Pinchi chutó desde lejos por encima del larguero. Acto seguido, el centro de Buñuel en la meta contraria no lo pudo aprovechar Enric Gallego, solo en el centro del área.

A los de casa les faltaba su referencia ofensiva y hombre más destacado en lo que va de campaña y, además, profundidad e ideas claras. Baste decir que el punta eslovaco, titular por primera vez, apenas entró en juego.

El choque enfilaba la recta final del primer acto y se escucharon los primeros pitos del respetable. El espectáculo era paupérrimo. Ni un desborde, ni un centro bueno, ni una jugada con dos pases seguidos... Nada. Lo único positivo era que los insulares no habían marcado. Tampoco lo habían merecido, la verdad. En la única transición que pudo realizar el Mirandés, en el minuto 44, la asistencia de Nico Serrano a Parra acabó en córner por la lentitud del defensa.

A poco que mejoraran algo las prestaciones futbolísticas, la segunda parte tenía que servir para ver más de los de Etxeberria. Fue Romero, sin embargo, por parte foránea, el que lo intentó de volea. El primer chut (flojo) entre los tres palos de los mirandesistas corrió a cargo de Salinas.

Los locales dieron un paso hacia delante. El campo empezaba a inclinarse hacia la portería tinerfeñista, pero faltaban ideas para llegar con claridad a posiciones ofensivas. Había más centros y llegadas del Mirandés pero sin precisión en el último pase ni nadie que los rematara. Los de la isla acumulaban ya muchos hombres por detrás del balón, con un bloque muy bajo.

El preparador rojillo movió el banquillo y Gelabert se sumó por un intrascendente Mráz. Significativo que el único punta nato disponible se retire a falta de media hora para el final y con empate sin goles. El palentino se ubicó escorado en la banda izquierda y Pinchi se reubicó a modo de referencia atacante, de falso '9', intercambiándose con Gelabert.

El jugador recién incorporado resultó providencial para los rojillos porque en la jugada más destacada del duelo logró un golazo. Se sacó un trallazo desde 25 metros que se coló en la portería. La dedicatoria a Simón Moreno, con camiseta incluida, redondeaba la acción.

Quedaban veinte minutos y había que aguantar después de mejorar en la segunda mitad. Manu García se sumó por Beñat y Santos reapareció por Parra, un jugador que no acaba bien los encuentros y que se lesionó en la rodilla. Gelabert asistió a Pinchi para que éste marcara, pero el balón se fue a las nubes. Y esta vez, el cabezazo de Sipcic, en la recta final, no entró. Tres puntos vitales que se quedan en Miranda.