Los jugadores del Mirandés B se mostraron abatidos tras perder la opción de ascender de categoría. / ADG

El filial se queda en Tercera RFEF

No pudo aguantar su renta al adelantarse en el primer tiempo, cayó tras un penalti en la prórroga y no jugará la final por el ascenso a Segunda RFEF

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés B se despidió del 'play off' de ascenso al perder por 1 a 2 ante el Tordesillas a pesar de adelantarse en el primer tiempo por mediación de Ariel. El rival le superó en la segunda parte y en la prórroga, cuando una pena máxima eliminó a los de Jonathan Prado.

Con ligero dominio de los jabatillos, tratando bien el balón, presionando de forma acertada la salida de su oponente y después de perdonar la tarjeta roja al jugador del Tordesillas Villa tras una durísima entrada cometida sobre Sanchís, transcurría un encuentro cuyas tablas iniciales se desnivelaron gracias a una jugada de astucia del filial. Sacó rápido una falta en el centro del campo, el envío fue para Ariel, quien de vaselina y ante la salida del meta rival adelantó al Mirandés B.

El adversario necesitaba marcar dos goles porque ya se sabía que el empate beneficiaba a los rojillos si el partido en la prórroga terminaba con los mismos guarismos para uno y otro. El tanto que consiguió el delantero mirandesista en el ecuador del primer periodo serenó aún más a los de Jonathan Prado y se convirtió en una losa para los de Valladolid. Acusaron el golpe porque hasta el minuto 35 no se acercaron a los dominios de De Miguel. Sin peligro.

El partido estaba donde quería el filial. Lo tenía controlado. Y en defensa se mostraba solvente. Tanto que apenas se registraron llegadas del Tordesillas en todo el primer periodo. Con ventaja, mínima pero merecida, se fueron todos a los vestuarios.

Siguió mandón el segundo equipo rojillo tras el descanso. Un cabezazo de Manrique a la salida de un córner obligó al lucimiento del meta Farolo. Estaba cerca la segunda diana de un conjunto que exhibía superioridad ante el contrario que más en forma se encontraba del Grupo VIII al acumular seis triunfos consecutivos.

Hasta el minuto 55, no se acercó el Tordesillas. Fede disparó con la zurda y la intervención ahora fue del guardameta del Mirandés B. Se trató de una jugada aislada porque la siguiente acción fue una contra 'de libro', muy bien llevada por el filial. El balón le llegó a Olguín, quien solo ante el portero no pudo controlar y optó por asistir atrás a Ariel, que estaba en peor posición para culminar. Un defensa despejó casi desde la línea de gol. Se había desperdiciado una inmejorable oportunidad para aumentar la renta y, quizás, sentenciar el compromiso.

A medida que avanzaban los minutos, sin embargo, el equipo que iba perdiendo se fue metiendo más en campo del contrario. A través de balones aéreos y de centros, principalmente. El Mirandés B ya no estaba tan cómodo como antes.

Así es como a falta de un cuarto de hora llegó el empate. Una pelota bombeada fue 'pinchada' por Torres, quien acto seguido, a la media vuelta, envío al fondo de la red. Durán no pudo despejar en boca de gol. Fue un tanto de bella factura técnica.

Lo mismo que ocurrió cuando el filial marcó en el primer tiempo, ahora sucedía al revés. El tanto de la igualada espoleó a los ayer de verde y a base de continuos balones en largo, centros y saques de esquina propiciaban las mayores acciones de peligro.

Prado movió el banquillo al decidir refrescar al equipo en la recta final. Dio entrada a Óscar, Asier y Guichard, jugadores que se situaron entre el centro del campo y la delantera.

Faltaban apenas cinco minutos, cuando Ayllón se presentó solo ante el guardameta De Miguel. El mirandesista, sin embargo, sacó una mano a ras de suelo para abortar una clarísima acción de los vallisoletanos. Providencial el portero.

El filial buscaba la prórroga tras pasar apuros en los minutos finales. Un periodo que, a causa de su juventud y de haber acabado mejor clasificado en liga que su adversario, le beneficiaba.

El tiempo extra apenas presentó excesivas modificaciones respecto a lo que se había visto en los últimos veinte minutos del segundo tiempo. El ritmo, lógicamente, fue decayendo conforme avanzaban los minutos. Había menos claridad y fuerza para llegar al área rival.

Oier, un defensa, entró en el segundo tiempo de la prórroga por Cherta, un hombre más ofensivo. Prado quería defender el empate pero no lo consiguió porque un minuto después, en el 106, un penalti dio al traste con las aspiraciones del Mirandés B. Ayllón no falló al engañar a De Miguel.

Era el minuto 108. Quedaban solo doce minutos y el filial necesitaba otro tanto para clasificarse. No pudo ser. Se queda en Tercera RFEF.