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Beñat Prados pugna con Obeng por hacerse con el cuero. Carlos Gil Roig
Faltó frescura para impedir una nueva derrota

Faltó frescura para impedir una nueva derrota

Los rojillos cosechan la tercera seguida pese a jugar mejor que el Huesca en muchos momentos y tras acabar desfondados

Ángel Garraza

Sábado, 4 de febrero 2023, 19:33

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Es la tercera derrota consecutiva (1-0) que cosecha un bloque, el de Etxeberria, que da la impresión de que llega al límite al final de los encuentros. Si al equipo le falta frescura para acabar de forma correcta las jugadas, con futbolistas que están por debajo de su nivel habitual (Raúl García, Gelabert...) en la recta final, con escasas sustituciones o tardías, pierde la ventaja como le sucedió en Las Palmas o no puede reaccionar como le pasó frente a Alavés y Huesca. Ha ocurrido en las tres ocasiones en las que ha caído en las últimas semanas.

Volvieron al once inicial tanto Barbu como Salinas después de que el central y el lateral izquierdo se perdieran el anterior compromiso por acumulación de tarjetas mientras que Pinchi, que era duda, no formó parte de la alineación. Entró en su lugar Beñat Prados para formar pareja con Oriol Rey en la sala de máquinas, lo que conllevó que Gelabert se ubicase escorado en el costado izquierdo.

Por el lado local, el exmirandesista Joaquín Muñoz jugó en banda derecha y debutó Obeng con los ayer de verde (en conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer) en un principio de encuentro en el que abundaron las imprecisiones por ambos conjuntos. La mayor posesión del cuero por parte del bando oscense en esos instantes iniciales no le servía para crear peligro ni para controlar el choque.

El Mirandés tampoco se aproximaba al veterano Andrés Fernández hasta que transcurridos 22 minutos, un saque de esquina botado por Roberto López fue cabeceado por Navas. Primer acercamiento de un bloque que cuando intentaba el contrario sacar la pelota jugada, ejercía una presión alta para impedírselo.

Los errores groseros han condenado en las últimas jornadas al Mirandés y en esta ocasión el susto llegó con un pase atrás muy defectuoso dado por Gelabert (más perdido en banda), que a punto estuvo de transformarse en gol por parte de Obeng.

Alfonso Herrero estuvo, segundos después, muy cerca de cometer otro fallo garrafal, al igual que ante el Alavés. Recortó a Joaquín, dio sin querer al balón y menos mal que el exrojillo se había dado la vuelta porque a punto estuvo el meta de protagonizar otra jugada rocambolesca.

Posible penalti a favor

A la media hora, un testarazo de Álex Martín propició la intervención del cancerbero anfitrión cuando el cuero se colaba dentro de la portería. En el rechace, un futbolista del Huesca despejó con el brazo (además de derribar a Barbu) pero ni el VAR (Pérez Pallás, para más señas) ni el colegiado andaluz Quintero González creyeron que hubo pena máxima. Fue una acción muy protestada por el Mirandés. Por ese tipo de jugadas se ha pitado pena máxima esta temporada.

Los de Etxeberria habían dado un paso hacia delante tras los primeros compases de tanteo. A una falta lanzada con mucha intención por el jugador cedido por la Real no llegó nadie por centímetros. Se paseó el balón por el área pequeña. Estaban cerca del gol. Controlaban el partido. Fueron mejores los últimos 25 minutos antes de pasar por vestuarios.

Juanlu lo intentó con un tiro centrado que lanzó con la zurda. El Mirandés no varió de planes. Buscaba el tanto ante un Huesca que apostaba por las transiciones. Sobresaliente Beñat en la tarea de cerrar.

Ziganda no lo veía claro e introdujo tres cambios de golpe mientras su excompañero Etxeberria retiró al amonestado Oriol Rey y en su lugar entró Manu García. Otro García, Raúl, se fue de Pulido, que cazó al pichichi mirandesista cuando se iba solo. Tarjeta amarilla (se pidió roja).

El local Gerard Valentín lo intentó y esta vez Herrero rechazó con acierto un disparo envenenado. El duelo ya no tenía dueño. Era un correcalles. Eso suele venir bien a los rojillos, que necesitaban tener más malicia en el área rival. Algunos jugadores jabatos se mostraban fatigados.

El Huesca no creaba peligro pero en el lanzamiento de una falta, Pulido proyectó de cabeza hacia Obeng, quien de chilena logró el gol.

El tanto en contra supuso que a falta de un cuarto de hora el preparador mirandesista moviera más el banquillo. Se sumaron Pinchi (por dentro) y Llabrés. Tarde porque no hubo capacidad de reacción. Otra vez, los últimos minutos sobraron. Solo un marcador tan exiguo mantenía con vida al equipo.

Un cansado Juanlu dejó su puesto a Jofre, que se colocó de carrilero. Pero entre faltas, pérdidas de tiempo de los anfitriones y prisas de los visitantes ya fue imposible reaccionar pese a que Raúl (sin chispa durante el partido) la tuvo en el último segundo. Sin embargo, chutó muy flojo en un encuentro en el que fue mejor que el adversario en muchos momentos, pero no concretó sus acercamientos.

Si a eso se añade que los cambios llegaron tarde al contar el técnico con los mismos futbolistas, el Mirandés cosechó la tercera derrota consecutiva que, en función de otros marcadores de la jornada, puede aproximarle mucho a la zona de descenso.

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