Joseba Etxeberria se lamenta de una acción en el partido en Los Cármenes. / Prensa2

Etxeberria no se siente cómodo lejos de casa

Desde que llegó la pasada temporada, solo ha ganado un partido a domicilio. Ahora tiene dos seguidos en Anduva

RAÚL CANALES

Hacerse fuerte en casa es el tópico que repiten todos los equipos como primer paso para lograr los objetivos. En el caso del Mirandés, Anduva se presenta como la tabla de salvación a la que aferrarse para superar la primera crisis de la temporada. Los rojillos tienen ahora dos compromisos consecutivos ante su afición, un calendario propicio para remontar el vuelo.

En Los Cármenes el Mirandés mereció más, pero una vez más regresó de vacío a casa, algo habitual en el ciclo de Joseba Etxeberria. Los encuentros a domicilio son una de las asignaturas pendientes del técnico, que solo ha conseguido una victoria lejos de la afición. El único triunfo mirandesista con El Gallo como entrenador llegó la pasada temporada en Anoeta ante la Real Sociedad B, en una cita clave en la lucha por la permanencia y que dio mucha tranquilidad para el final de temporada.

A los pocos días, los rojillos volvieron a sumar como visitantes, en esa ocasión ante el poderoso Eibar. No ha vuelto a cosecharse un resultado positivo fuera de Anduva. Todas las salidas rojillas desde marzo se saldan con derrotas, un bagaje que la pasada campaña se suplió con la fortaleza como local pero que en el inicio de esta temporada, en el que también está costando ganar en Anduva, se acusa mucho más.

El debut de Etxeberria como técnico del Mirandés fue en Almería, un encuentro en el que pese a la derrota, el equipo dejó buenas sensaciones y se notó la mano del nuevo míster. Leganés, Amorebieta, Las Palmas, Oviedo y Girona fueron los otros desplazamientos en el último tramo de la temporada y todos ellos acabaron con derrota.

La dinámica no ha cambiado con el nuevo curso ya que las primas salidas rojillas se han saldado con tropiezos. En Vitoria el equipo jugó de tú a tú al Alavés durante muchos minutos pero le acabó pasando factura no tener cambios porque en ese momento la plantilla aún era muy corta. En Villarreal, la temprana expulsión de Álex Martín condicionó el encuentro y el Mirandés no pudo sobreponerse a jugar casi todo el encuentro con un futbolista menos. A medida que el cansancio hizo mella, llegaron los goles locales.

La última derrota ha sido en Granada, el feudo de uno de los grandes favoritos al ascenso. En las quinielas de cualquier seguidor, perder en Los Cármenes entra dentro de lo probable, pero en la situación actual del equipo urge sumar puntos y caer en Granada ha sido otro mazazo.

El calendario ha querido que el Mirandés dispute ahora dos encuentros en Anduva, un factor que deberá aprovechar para reaccionar. Las estadísticas reflejan que Etxeberria cimentó la permanencia la pasada temporada en los encuentros en casa. Y es que pocos puntos volaron de Anduva con el vasco en el banquillo.

Solo el Valladolid, que estaba en plena carrera por el ascenso, fue capaz de ganar al Mirandés ante su afición con Etxeberria como entrenador. Antes mordieron el polvo el Tenerife, Cartagena, Ponferradina y Burgos. Después de caer con los pucelanos, Ibiza y Fuenlabrada se llevaron dos goleadas en las últimas jornadas.

La buena racha no ha podido repetirse en el inicio de competición, ya que de los tres encuentros como local, el Mirandés ha empatado dos y perdido uno. Las buenas sensaciones del debut con el Sporting se difuminaron contra el Málaga. Tampoco en la cita contra el Andorra llegó la ansiada primera victoria, un varapalo que anímicamente ha dejado tocado al vestuario.

Tanto el míster como los jugadores han admitido que la ansiedad por sumar el primer triunfo ha pasado factura, un aspecto que deberá corregir de cara a los compromisos más inmediatos porque hace falta sumar puntos para escapar del fondo de la clasificación.