Un año esperando esta nueva oportunidad

La plantilla agradeció el apoyo en el último entrenamiento. /Avelino Gómez
La plantilla agradeció el apoyo en el último entrenamiento. / Avelino Gómez

El Mirandés afronta la primera final por el ascenso, que superará si exhibe su fortaleza en Anduva y gana por cualquier resultado a un Atlético B muy peligroso como visitante

ÁNGEL GARRAZA

Llegó la primera final de la temporada para el Mirandés. Esta tarde, a las 19.30 horas, Anduva acogerá el primer duelo trascendental desde que hace doce meses se desvaneció la anterior posibilidad de ascender a la LFP. El fútbol siempre da una nueva oportunidad y ya está aquí. Eliminar al Atlético de Madrid B y clasificarse para las semifinales del 'play off' supondría mantener vivo el sueño de todo el club rojillo.

Es un duelo a todo o nada porque un triunfo rojillo, con independencia de los dígitos que se reflejen en el electrónico, significará que los de Borja Jiménez siguen adelante tras el 0-0 de la ida. Una derrota o empate con goles permite al filial colchonero seguir con vida. Sería el final del curso para el Mirandés.

No se piensa en eso. Atrás queda la Liga regular, competición que ya no sirve de nada. Es lo que tienen los cruces y el actual sistema de ascensos. Equipo, afición y entidad llevan un año esperando estos encuentros. Las finales. Y es que desde hace no mucho tiempo llegar al 'play off' para subir a Segunda ya no es tan relevante para el conjunto de Miranda como sí lo era al comienzo de la actual década. Y eso, es sinónimo de la progresión que ha seguido el club todos estos años. Lo relevante llega ahora.

El Mirandés afronta el encuentro más importante del curso, de momento, con la más que posible baja de Kijera. El defensa no ha podido entrenar con el grupo toda la semana a causa de las molestias que sufrió el domingo pasado en Majadahonda. La vacante que deja en el once inicial será ocupada por Carlos Julio, quien ya jugó hace siete días, pero por delante de Paris. El capitán, no obstante, ejercerá como tal y arropará a sus compañeros tanto dentro como fuera del vestuario. «El espíritu de Gorka va a estar ahí, que es importante».

Esa será, seguro, una de las novedades para la cita de hoy. Además, Guridi apunta a jugar más minutos que en la ida. La semana pasada llegó bastante justo y se trata de una lesión que da problemas. Sin embargo, en Madrid no intervino durante más tiempo por una cuestión técnica.

A lo largo de estos días se ha ejercitado junto al resto de compañeros, con absoluta normalidad, así que podrá ser de la partida si así lo estima conveniente el cuerpo técnico. Es, por lo tanto, un asunto más táctico lo que puede permitir o no su inclusión en el once. Pero parece evidente que jugará, de entrada o a lo largo del partido.

La presencia de Álvaro Rey, un futbolista que no jugó a domicilio y que hoy podría ser determinante para buscar esa profundidad por banda que quiere el Mirandés y de la que careció en el anterior envite, podría ser otra novedad. El jugador rojillo ha ofrecido como local una mejor versión que la mostrada lejos de Anduva (en la mayoría de las ocasiones) y hoy puede ser una pieza fundamental para buscar el desequilibrio a partir de tres cuartos de campo.

Está por ver cómo planteará el duelo Borja Jiménez, pero esas podrían ser algunas de las variaciones con respecto al primer compromiso, aunque el míster rojillo ya ha avanzado que «no cambiaría nada del partido en Madrid por el buen nivel que dio el equipo».

A pesar de ello, tendrá que introducir una variación obligada por la baja de Kijera mientras que Rey y Guridi, que han sido hombres importantes en el colectivo desde que llegaron a Miranda, podrían integrar el once inicial.

Así las cosas, Jiménez deberá realizar dos descartes; uno parece claro: Kijera y el otro podría ser Ernest o bien Irazabal. El defensa ha entrenado esta semana con el grupo y podría formar parte de la citación.

12 triunfos en 19 duelos

El Mirandés, en cualquier caso, deberá exhibir su tradicional fortaleza en Anduva. Solo ha perdido un encuentro en liga, el último ante el descendido Vitoria cuando todos tenían la mente puesta en el 'play off'. 12 de los 19 resultados obtenidos en la competición doméstica como local valdrían para pasar de ronda: el 63% de los marcadores.

No así los empates cosechados. Cuatro consecutivos se contabilizaron en las primeras semanas de competición. A partir de ahí, salvo el tropiezo por desactivación ya reseñado, enmendó la situación y fue añadiendo con mucha más asiduidad victorias a su casillero. La mayoría, por la mínima. Servirían igual. Quizás con dosis de sufrimiento añadidas pero cualquier rojillo firmaba ahora ganar por un gol de diferencia y jugar las semifinales.

Respecto al rival, al que se respeta porque es un bloque de talento, podría participar en esta ocasión con el joven Camello en punta, un efectivo para jugar más a los espacios y al contragolpe en lugar de Darío. Los rojiblancos acabaron la Liga como el mejor bloque visitante del Grupo I, de ahí su peligrosidad lejos del Cerro del Espino. Al filial le valdrían 14 de los 19 marcadores que ha conseguido como escuadra foránea. Logró nueve victorias, firmó cinco empates y encajó cinco derrotas.

Pero está claro que la fase de ascenso es otra historia. Y nada de lo anterior vale ya. La Liga no tiene nada que ver con un 'play off' y el duelo se juega en Anduva.

El colegiado Iván Muñoz Pérez, del Comité Valenciano, será el encargado de dirigir la contienda.