Juanlu intenta marcharse de la marca del ex rojillo Hassan. / Prensa2

El equipo sigue sin dar con la tecla para lograr el triunfo

Los rojillos jugaron con 10 desde el minuto 12 por la expulsión de Álex Martín y el partido se les hizo eterno

MARÍA ÁNGELES CRESPO

La concentración en tierras valencianas no surtió el efecto deseado por el técnico y el Mirandés sigue sin encontrar la tecla para conseguir el triunfo esta temporada. Un punto de doce posibles tras cuatro jornadas no es el balance deseado, no, pero también hay que indicar que ayer los de Anduva compitieron algo mejor que la pasada semana en Anduva, pero no fue suficiente y, además, hubo muchas adversidades.

No es muy habitual que en doce minutos un equipo haya sido amonestado ya en tres ocasiones, y menos aún que dos de las cartulinas hayan sido para el mismo jugador; eso es lo que pasó y supuso la expulsión de Álex Martín y el consiguiente cambio de planes. Etxeberría tuvo que sacrificar a uno de sus efectivos más atacante, a Nico Serrano, para dar entrada a Santos con la intención de apuntalar la defensa. Inicialmente la apuesta no pareció salir mal y los rojillos reaccionaron bastante bien al imprevisto; de hecho y aunque al equipo volviera a faltarle remate, las aproximaciones más peligrosas las protagonizó Raúl.

El punta rojillo fue el protagonista de dos acciones casi consecutivas. En el minuto 23 fue Dela quien le impidió marcar después de que superara al guardameta local, y en el 25 su disparo tras una gran acción personal dentro del área acabó con el esférico lamiendo el poste derecho.

Con idas y venidas de área a área iba avanzando la primera mitad y visto como se estaban desarrollando las cosas parecía que el empate iba a ser el resultado al descanso pero el balón parado, en este caso el lanzamiento de un córner condenó a los rojillos en el tramo final. Con todos mirando ya el reloj llegó el 1-0 obra de Dela tras un despiste en el marcaje y más de cuatro minutos de análisis en el VAR. Desde lo monitores dieron por bueno el gol y había que remar otra vez a contracorriente tras encajar el tanto en el minuto 44.

Sin complejos

Tras el paso por los vestuarios tocaba buscar con ambición la portería contraria porque solo así iba a ser posible sacar algo positivo en el campo catellonense y el equipo no salió mal, a los tres minutos Raúl Parra se deshizo de cuantos le salieron al paso en el área local y puso un buen centro para Salinas, pero su disparo se fue por encima del larguero. El Mirandés sigue sin poner a prueba a los porteros rivales –tampoco ayer fue capaz de colocar ningún balón entre los tres palos–, y eso empieza a ser preocupante.

Aun sin atinar tampoco el Villarreal B se mostraba especialmente peligroso aunque sí más rápido y contundente. Se puso de manifiesto cuando se cumplía la media hora del segundo tiempo. En ese instante Leal sorprendió llegando desde atrás y puso el 2-0 en el marcador. Un segundo gol que sentenció porque el Mirandés comenzó a sentir el plomo en las piernas después del gran esfuerzo por jugar desde el inicio con un hombre menos y también al comprobar que los amarillos no necesitaban mucho para marcar.

Desde ahí y hasta el final el equipo se rompió, y se veía que los jugadores pedían la hora, y un minuto antes del 90 llegó el definitivo 3-0; un resultado que obliga a reflexionar y a pensar que queda mucho trabajo por hacer. Han llegado nuevos jugadores y toca conseguir hacer un buen cesto con los mimbres que hay.