Álvaro Rey pugna con Javi Ros en el primer gran duelo del Mirandés en la temporada 19/20. / Carlos Gil-Roig

El equipo rojillo ya aprovechó el punto de inflexión en Zaragoza hace dos años

Los de Iraola llegaron a La Romareda en la duodécima jornada del curso 2019/20 también con urgencias y ganaron 1-2 tras un partidazo

ÁNGEL GARRAZA

Nada es comparable porque son protagonistas con características distintas y años diferentes, pero puede servir a modo de referencia porque es una situación, en cierto modo, similar. Al igual que ahora, el Mirandés visitaba La Romareda, de donde salió con elevadas dosis de moral y el ánimo reforzado tras maravillar con un gran juego y obtener una victoria que se quedó incluso corta (1-2). Fue el primer gran encuentro de aquel conjunto.

Por aquel entonces se trataba de la duodécima jornada (ahora es la decimotercera). El 20 de octubre de 2019 supuso un auténtico punto de inflexión para los jabatos porque, a partir de ahí, se vio al Mirandés que llegaría a la semifinal de la Copa del Rey.

Marcos André y Álvaro Peña pusieron el 0-2 a favor de los visitantes en medio de un vendaval de llegadas y precisión de los de Iraola. Soro redujo distancias para el Zaragoza. Puso algo de emoción al electrónico pero el Mirandés se adjudicó, de forma muy merecida, los tres puntos.

Limones, Alexander, Odei, Sergio González, Kijera; Malsa, Guridi, Peña, Merquelanz, Antonio Sánchez y Marcos André fue el once inicial. Un equipo más veterano y curtido que el actual, si bien fue en ese momento cuando se dio cuenta de que podía hacer grandes cosas en Segunda.

A la capital maña llegó con solo 11 puntos contabilizados en una jornada menos que ahora y después de caer con estrépito en Santander (4-0), dejar una pobre imagen en Soria ante el Numancia (2-0) y perder en Ponferrada también por 2-0.

La siguiente cita ante el Fuenlabrada se antojaba trascendental porque el equipo llevaba seis jornadas consecutivas sin ganar, aunque con muchos empates en partidos que mereció más, y la victoria ante los madrileños por 2-1 supuso una bocanada de aire fresco. Tras este triunfo, el Mirandés visitó La Romareda para saber si el positivo resultado anterior era algo casual o había motivos para el optimismo. Llegó lo segundo. El despegue, tras un partidazo, que fue retransmitido en abierto por televisión.

El fin de semana posterior, empató ante el Tenerife y aunque cayó en Elche 4-2, ese compromiso estuvo marcado por los tres penaltis que propiciaron otros tantos goles del bloque ilicitano. Acto seguido, llegaron tres victorias consecutivas ante Extremadura, Las Palmas y Albacete.

Bien es cierto que a día de hoy las sensaciones no puede decirse que sean las mismas pero también que el actual Mirandés, más joven, ha conseguido ganar en Tenerife y en Ibiza, con mejor o peor juego y más o menos suerte. Este domingo (20. 30 horas) se le presenta una oportunidad para dar un golpe encima de la mesa y reivindicarse ante un adversario que sigue teniendo mucho nombre, pero que se ubica por detrás en la tabla –donde permanece desde que arrancó la competición– con dos puntos menos.

«Hay partidos en la temporada que sirven de punto de inflexión y esperamos que este lo sea», manifestó Escobar tras el envite contra el Almería y la mala imagen que dejó el grupo hace tres días. Si fuera así, se repetiría la historia en La Romareda.