El equipo no pasa del empate a cero ante Osasuna B

Rúper, capitán, intenta zafarse de varios contrarios en Tajonar./ I. PORTO
Rúper, capitán, intenta zafarse de varios contrarios en Tajonar. / I. PORTO

El tercer amistoso de la pretemporada del Mirandés deparó tablas en Tajonar ante un rival que militará la próxima campaña en Tercera

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

El hecho de que se trate de un bolo que se jugó el día 1 de agosto, que se midan a estas alturas de verano un conjunto de Tercera División y otro de Segunda B y que el resultado sea de 0-0 lo dice todo. Pocas conclusiones que extraer de un encuentro que no pasará precisamente a la historia ni por su juego ni por ofrecer una tarde entretenida a los espectadores que acudieron a Tajonar.

El tercer partido veraniego, primero que se disputa entre semana, tuvo a los siguientes once hombres como futbolistas titulares: Limones, Paris, Israel Puerto, Irazabal y Riki en la línea defensiva; Rúper fue el jugador que en esta ocasión actuó de seis con Romero cerca de él; Yanis, Zunzunegui, Jonay y Pito Camacho completaron el once inicial.

Esta vez, Paris y Rúper entraron en la alineación; Limones volvió a ser el meta (no hay más), Irazabal repitió por el perfil zurdo de la zaga, Pito Camacho fue, en esta ocasión, el delantero centro en lugar de Cervero y Riki y Zunzunegui volvieron a jugar desde el pitido inicial. Son de los que más está actuando en los últimos amistosos.

Osasuna Promesas, por su parte, arrancó con Iñaki Álvarez; Samuel Goñi, Hualde, Berruezo, Lizarraga; Lorea, Adrián Aranguren, Monca, Yoldi; Barbero y Borja.

Tres efectivos del filial mirandesista (Riki, Zunzunegui y Jonay) y los otros ocho, integrantes de la primera plantilla fue lo que puso en liza el técnico rojillo. El entrenador sigue fiel a su costumbre de repartir minutos y cargas porque se trata de llevar a cabo una tarea compensada entre todos los miembros del equipo. Ya en la segunda mitad, fueron entrando los restantes futbolistas que se desplazaron para repartir entre una hora y treinta minutos lo que jugaron unos y otros.

Las pretemporadas son para rodar a los jugadores y este nuevo bolo sirvió para eso y, en definitiva, para poco más. En la primera mitad, el dominio fue alterno y sin grandes ocasiones de gol en un partido que se caracterizó por su escaso ritmo. Tampoco lo imprimió el bloque dirigido por Santi Castillejo, el técnico navarro.

La segunda mitad tampoco dejó demasiados detalles que resaltar en un duelo que resultó soso, como casi todos los que se juegan a estas alturas de estación. La carrera del Mirandés es de fondo; se prevé que no terminará hasta el mes de junio y la intención no es otra que llegar a la próxima primavera «con un puntito más» en todos los aspectos: físico, mental y de motivación. Queda mucho por hacer.

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