Enric es baja por lesión y Matheus, seria duda para recibir el domingo al Oviedo

Álvaro Peña y Mikael Malsa, los últimos en llegar, en su presentación. /P. González
Álvaro Peña y Mikael Malsa, los últimos en llegar, en su presentación. / P. González

El lateral se podría perder varios partidos por una dolencia en los isquiotibiales y el punta no entrenó con el grupo ni jugó ante el Eibar

ÁNGEL GARRAZA

Enric Franquesa se quedó en los vestuarios de Los Pajaritos en el descanso del último choque que el Mirandés jugó ante el Numancia el pasado sábado. En su lugar entró Kijera con el fin de ubicarse en el lateral zurdo para disputar la segunda parte. El motivo fue el pinchazo que sintió en los isquiotibiales el futbolista cedido por el Villarreal, lo que le mantendrá, en un principio, varios partidos alejado del equipo. La esperanza es que no sean muchos más.

Se trata de una lesión muscular –desde el club no se ha emitido parte médico–, si bien el propio entrenador, Andoni Iraola, ya reconoció que «probablemente se pierda más de un partido. Si pueden ser solo dos, mejor que tres, pero está claro que este tipo de lesión muscular no se supera de un día para otro», manifestó. Todo hace indicar que se trata de una rotura fibrilar. Se desconoce el tipo y la magnitud si es que realmente ese es el origen del problema físico que sufre el defensa.

El catalán no ha podido, por lo tanto, ensayar con el grupo durante toda la semana. Tampoco formó parte de los convocados para medirse al Eibar en el choque amistoso que se disputó en Atxabalpe, así que el míster rojillo no podrá contar con él frente al bloque carbayón. Kijera recuperará su puesto en el once titular este próximo domingo.

Desde que llegó Enric ha gozado de la continuidad del técnico rojillo al disputar los tres envites desde el pitido inicial. Asentado en el lateral izquierdo en los tres compromisos, el actual contratiempo le frena la progresión que mantenía en el Mirandés desde su llegada.

Otra de las más que posibles bajas para recibir a la escuadra carbayona es la de Matheus. El ariete no participó en los partidos que su equipo jugó ante el Cádiz y el Numancia al retirarse lesionado de la sesión que tenía lugar el viernes, 23 de agosto. Esta semana sí que regresó a los ensayos grupales el martes. Se probó. Pero el día siguiente no fue de la partida ante el cuadro armero. Significativo para tratarse de un bolo que sirve precisamente para eso, para avanzar en el acoplamiento de todas las piezas y para que jugadores con menos minutos, que acaban de llegar o que se recuperan de molestias físicas, adquieran el necesario ritmo de competición.

Tampoco se ejercitó en los anexos con el resto de los compañeros ayer, así que, salvo sorpresa positiva, es otro efectivo que no estará disponible este próximo fin de semana. Mario Barco o bien Marcos André ocuparán la punta de lanza del bando mirandesista en la cuarta jornada liguera.

Sí que estuvo ya en la sesión preparatoria del jueves el último en llegar, el francés Mikael Malsa. Conoció a los que ya son sus compañeros y, posteriormente, se presentó junto a Álvaro Peña, los dos últimos en llegar a la disciplina mirandesista. El centrocampista galo manifestó en la sala de prensa de Anduva que «no miramos atrás, queda toda la liga y debemos mirar hacia lo que queda de temporada con ilusión y ganas».

El medio hizo hincapié en que veo a un Mirandés al que «le gusta jugar el balón y creo que eso es la base del fútbol» y dejó claro que llega para aportar «muchas ganas y trabajo en el centro del campo», siempre sujeto a la idea de que «esta categoría es la mejor para evolucionar». Lo tiene claro.

Álvaro Peña, por su parte, quiso en primer lugar agradecer el interés que había mostrado el Mirandés «cuando surgió la opción de salir». El bilbaíno, en este sentido, resaltó que «me transmitieron mucha confianza y creo que lo puedo hacer bien aquí», después de que no haya cuajado como él hubiese querido en el club al que pertenece, el Albacete, que es el que tiene sus derechos al estar cedido en Miranda.

Eso sí, avanzó que «me centro 100% en el Mirandés», donde coincide con Iraola, ambos con pasado rojiblanco, del Athletic. Se conocen mutuamente y esa ha sido una de las razones de su llegada a Anduva.

El jugador rojillo opta por no definirse sino que amplia el abanico de posibilidades a varias demarcaciones en las que si así lo decide el míster él no tiene problema alguno en jugar. «Puedo jugar por dentro, de mediapunta o de 8, pero también en banda», destacó.

El objetivo del equipo es evidente desde que supo que iba a jugar esta campaña en la categoría de plata, aunque los dos futbolistas señalaron que ese reto, la permanencia, «hay que conseguirla partido a partido», sin mirar más allá. La próxima oportunidad para sumar el primer triunfo en el regreso a Segunda se presenta el domingo.