El Eibar de Capa, Dani García, Urko Vera o Jota Peleteiro, entre otros, celebra uno de los goles del choque del día 22 de marzo de 2014 (1-4). / A. G.

No encajaba 4 goles en Anduva desde hace 7 años y medio

El Eibar es el equipo que endosó al Mirandés idéntico resultado, 1-4, en marzo de 2014, en la primera temporada de Terrazas en el banquillo

ÁNGEL GARRAZA

Hay que remontarse tiempo atrás, en concreto más de 91 meses, siete años y medio, para comprobar que el rival que visita Anduva inflige un correctivo de tal magnitud al Mirandés. Por juego, goles encajados y sensaciones. La última vez que un equipo visitante logró cuatro tantos en Miranda data del día 22 de marzo de 2014, en la campaña 14/15, cuando el marcador arrojó idénticos dígitos que este pasado domingo, 1-4, en el encuentro que disputaron el conjunto rojillo y el Eibar.

También por aquel entonces la superioridad del contrario fue manifiesta hasta el punto de que, al igual que este fin de semana, el Eibar se puso con un 0-4 a su favor en un choque en el que demostró su firme candidatura al ascenso, que logró al final de aquella campaña.

Los visitantes se adelantaron con dos goles de Yuri Berchiche, hoy jugador del Athletic tras pasar por el Paris Saint Germain; Albentosa hizo el tercero y Jota Peleteiro firmó el cuarto. Ya en el tramo final, Díaz de Cerio consiguió el de la 'honrilla' para poner el definitivo 1-4.

Gaizka Garitano ocupaba el banquillo visitante y Carlos Terrazas, el mirandesista. Era la primera temporada del vizcaíno al frente del conjunto rojillo después de que sustituyera en el cargo a Gonzalo Arconada. El posterior descenso del Real Murcia por impagos, confirmado en verano de 2014, devolvió al club de Miranda a Segunda División porque sobre el césped consumó el descenso de categoría.

Desde entonces, no se había producido una goleada de esta magnitud. Nadie había anotado cuatro dianas en El Municipal. El colista Alcorcón estuvo a punto de adelantarse al Almería en ser el siguiente porque hace mes y medio se adjudicó el triunfo en Anduva por 1 a 3, en otro compromiso en el que quedaron al descubierto las dificultades que tiene el equipo para sujetar a cualquier rival, con independencia del nombre y el puesto que ocupe en la clasificación.

El Eibar, en el emparejamiento que tuvo lugar este mes de octubre, llevaba camino de conseguirlo. Perdonó demasiado después de protagonizar innumerables llegadas y ocasiones de peligro. Lo vio hecho y lo que hizo, después de ir ganando por 1 a 3, fue propiciar la reacción del Mirandés para empatar el choque (3-3) sin apenas haber generado peligro en el área visitante.