Eliminatoria encarrilada

Ni el portero rival frenó al pichichi rojillo, Claudio Medina, que marcó dos dianas y jugó todo el choque, /A. G.
Ni el portero rival frenó al pichichi rojillo, Claudio Medina, que marcó dos dianas y jugó todo el choque, / A. G.

ElMirandés cobra ventaja con los goles de Álvaro Rey y Claudio (2) y se muestra muy superior al Yugo

ÁNGEL GARRAZA

El Mirandés mantiene su trayectoria positiva. Volvió a ganar y toma clara ventaja en la ida de la semifinal de la Copa Federación al vencer al Yugo Socuéllamos por 3-0 gracias a los goles de Álvaro Rey y Claudio Medina, que anotó por partida doble. Fue un partido que dominó de principio a fin y en el que demostró la diferencia de categoría que existe entre uno y otro adversario. Uno es líder de Tercera y los de casa, son segundos en Segunda B y quieren volver a la LFP. La superioridad hay que demostrarla siempre sobre el césped y lo cierto es que los rojillos no dejaron resquicio alguno para la sorpresa y afrontaron el compromiso como si de un encuentro de liga se tratara

Borja Jiménez arrancó con más jugadores habituales que en las siguientes eliminatorias. Del sábado anterior –también había un día más de descanso– jugaron Carlos Julio, Odei, Bravo, Hugo Rama y Álvaro Rey. Cinco titulares que empezaron frente al Calahorra repitieron. Zunzunegui fue el único representante del filial. Se situó en la banda izquierda y disputó todo el partido.

Pronto llegó el primer gol. Para poner tierra de por medio. Cerrajería lanzó al espacio para que se adentrara Claudio, que intentó sortear al meta rival; optó, finalmente, por ceder atrás para que Álvaro Rey se sacara un fortísimo chut, que hizo que la pelota se colara por la escuadra para abrir la cuenta anotadora.

El Mirandés inició el encuentro en plan dominador. Se notaba las distancia existentes entre uno y otro contendiente tanto en las acciones individuales como en las colectivas. Melli, después, conectó de cabeza, pero el balón salió fuera y Hugo Rama se quedó, minutos después, solo aunque su disparo acabó en las manos del portero Diego Nieves. Los únicos que llegaban al área rival eran los rojillos ante un adversario que esperaba agazapado en su campo, consciente de que no podía ir a tumba abierta a por el duelo. Solo a través de contragolpes, que tampoco llegaron. Los de Jiménez cortaron bien cualquier intento de acercamiento del cuadro azulón.

Así transcurría el partido. Con dominio del conjunto rojillo, que imprimió más ritmo y combinó más que los visitantes, que en ocasiones se emplearon con demasiada dureza en sus acciones para frenar a los de Jiménez, muy superiores en el plano técnico. Y en el táctico.

No llegaban a los dominios de Guillermo, el meta mirandesista que tuvo muy poco trabajo y el que le llegó, lo resolvió bien. Sí volvió a aproximarse una vez más el bloque local por mediación de Irazabal, muy activo ayer por el costado izquierdo, que es donde jugó. En anteriores choques de este torneo se situó en el eje de la zaga. El jugador cedido por el Eibar se internó hasta el área y envió un pase por dentro para que Claudio cruzara fuera del alcance del cancerbero foráneo. El balón pegó en la cepa del poste y se coló dentro. 2-0 cuando se enfilaba la recta final del primer tiempo.

El pichichi, que acumula en liga once dianas, también transformó en este compromiso copero en un duelo que solo tenía un color: el rojillo. El leonés lo hizo, además, por partida doble.

La segunda mitad se inició con la incorporación de Romero por Álvaro Bravo. El madrileño sufrió varias tarascadas en los primeros 45 minutos y tampoco era cuestión de forzar. El sevillano volvió al equipo tras perderse el emparejamiento del fin de semana pasado a causa de un problema en la rodilla.

El panorama no cambió. El dominio correspondía a los de casa. Una fenomenal asistencia de Rama a Cerrajería propició otra ocasión clara. El de Barakaldo 'pinchó' el cuero a la perfección y lanzó una vaselina ante la salida del portero. Pero el balón se fue alto.

Los castellano-manchegos seguían empleándose al límite. El colegiado perdonó la expulsión a Acevedo, tras una durísima entrada a Carlos Julio, que le había dejado atrás. La falta era de roja directa. El técnico mirandesista siguió moviendo el banquillo y dio minutos a Guridi por Rama.

El guipuzcoano también sufrió las embestidas de la defensa rival. Es lo que motivó que el partido careciera de un ritmo alto en la reanudación. Aun así, el Mirandés siguió aumentando la cuenta anotadora gracias a una asistencia del canterano Zunzunegui, que envió a la carrera de Claudio. El ariete se frenó y ante la salida del meta, empujó al fondo de la red. Los rojillos llevaban tres, pero podían haber marcado varios más en un partido entretenido que controlaron de principio a fin.

Kijera fue el tercer cambio. Su entrada trasladó a Irazabal al centro de la defensa. Carlos Julio, por el otro flanco, se fue de todos los rivales que le salían al paso, aunque tiró fuera. Se buscaba el cuarto, aunque no llegó. Una apertura de Guridi para la incursión de Kijera, supuso el centro del defensa y el remate de Claudio. No encontró el destino deseado. Fue la última llegada del Mirandés, que dejó muy encarrilada la eliminatoria para encarar la vuelta en la provincia de Ciudad Real dentro de siete días.