El equipo defendió con orden. / Carlos Gil Roig/Prensa2

Dominio alterno y reparto de puntos

El Mirandés ofreció una buena imagen en La Romareda en un choque entretenido en el que defendió con solvencia

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Era ayer el día del regreso a la competición liguera y, por lo tanto el momento de comprobar cómo había sentado el largo parón a los rojillos que cerraron el pasado año y a su vez la primera vuelta de la Liga con una espectacular racha. Los cuatro partidos que disputó el Mirandés en diciembre le permitieron acumular diez de los doce puntos posibles tras lograr dos victorias en Anduva y fuera un empate y un triunfo. La intención de jugadores y el técnico, así como el deseo de los aficionados era el de ver otro buen resultado para los rojillos. Al final la vuelta al trabajo se saldó con un empate sin goles que permite a los rojillos prolongar la racha de duelos sin perder; ya son cinco.

La Romareda recibió a los dos equipos con un aguacero que hacía temer que el choque se desluciera pero por fortuna la lluvia cesó en los minutos iniciales. Para la cita en este campo que tan bien se le da a los rojillos, al margen del obligado cambio de Gelabert en la medular, al que ayer suplió Beñat Prados que vio la quinta cartulina del primer ciclo y tendrá que descansar la próxima semana, Etxebe sólo movió una pieza en su 'once'. Ayer volvió a defender la portería Herrero.

Con los habituales planteó, tal y como había anunciado en los días previos, un partido con un Mirandés incisivo y valiente que ya avisó de sus intenciones antes de que se cumpliera el minuto dos. Raúl García disparó desde fuera del área y forzó el primer saque de esquina favorable para los rojillos. Sin solución de continuidad, quien buscó sorprender a Cristian Álvarez fue Pinchi que envió el cuero al lateral de la red.

El Zaragoza se vio sorprendido por el arranque de los rojillos y no conseguía controlar las acometidas de los de Anduva que antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora volvieron a disponer de otra oportunidad que desbarató, no sin apuros, el meta local que despejó como pudo el zapatazo de Navas. Aunque eran los maños los que tenían una mayor posesión del cuero las oportunidades eran para el Mirandés que en tareas defensivas se mostró muy resolutivo.

Los de Escriba no conseguían encontrar el modo de incomodar a los rojillos y cuando pudieron asomarse a los dominios de herrero fue ya en la recta final de la primera mitad, aunque la última opción volvió a ser para los visitantes. Un gran lanzamiento de falta a cargo de Pinchi acabó en saque de esquina tras la acertada intervención de Álvarez. Con el 0-0 y la sensación de que no estaba claro quien podría llevarse el gato al agua se llegó al descanso.

Después de que se produjera el paso por vestuarios el conjunto maño salió un poco más motivado y comenzó a dominar no solo la posesión sino en la estadística de aproximaciones hacia el área rival. Lluis López, Larrazabal y Giuliano Simeone cobraron protagonismo e intentaron poner en apuros a la zaga mirandesista que se defendió con orden. Semana tras semana se percibe una mejoría y una mayor sensación de seguridad.

Ida y vuelta

Tras los vanos intentos locales por hacer daño al Mirandés en el tramo final se prodigaron las ocasiones para ambas escuadras. Manu García a punto estuvo de inaugurar el marcador en el minuto 80. Se sacó un trallazo espectacular que se encontró con la respuesta de Álvarez que evitó el gol al despejar con el hombro. Y si esa intervención del portero local fue buena, mejor aún lo fue la de Herrero que ya en el tiempo de prolongación salvó los muebles. Hizo la parada de la tarde al interceptar el chut a quemarropa de Iván Azón.

La última también la tuvieron los de Escribá; un córner que en partidos precedentes habría puesto de los nervios a los seguidores rojillos, pero el equipo poco a poco mejora en defensa y los antiguos fantasmas no aparecieron. Logró el equipo un merecido empate que cobrará más valor si en la próxima cita en Anduva, ante el Lugo, se logran los tres puntos.