Un centro-chut de Marcos Paulo se convirtió en el gol del empate rojillo. / Prensa2

Así es difícil aspirar a más

El Mirandés marcó donde nadie lo había hecho pero cometió errores de bulto que lo llevaron a perder frente a un Burgos que jugó con diez desde el minuto 28

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Visitar El Plantío tiene mucho de especial y lo que ocurra sobre el césped del Burgos tiene más significación que lo que pase en otros campos aunque en el fondo se disputen ahí y en todos los terrenos los mismos tres puntos.

Ayer se preveían complicaciones porque los de Calero habían jugado ya diez partidos y no habían encajado todavía ningún gol y, visto que el Mirandés no anda sobrado en cuanto a dianas a favor nadie pensaba que se iba a ver un duelo eléctrico y con muchas ocasiones pero quedaba la esperanza de ver reaccionar a los rojillos en El Plantío y conseguir –que ya es tiempo–, un punto de inflexión para que los de Anduva empezaran a asomar la cabeza pero nada de eso ocurrió. Al final de los noventa minutos el Mirandés acabó convirtiéndose en el colista de la categoría después de sucumbir, más por errores propios que por aciertos del rival, ante un Burgos que jugó una hora con un hombre menos.

En el minuto 28 fue expulsado Caro, el portero que sigue sin sacar ningún esférico de su portería y se abría una puerta a la esperanza, pero el trabajo realizado por los jugadores locales dejó patente que lo de no encajar no es obra sólo del buen trabajo del guardameta. En esa labor de zapa trabajan todos y, como sabe todo el equipo a lo que juega, obtiene resultados que lo aúpan a los puestos cabeceros.

La lectura de lo que pasa en el bando mirandesista es otra, ayer consiguió hacer lo que no había logrado nadie, marcar un gol al Burgos pero los errores de bulto cometidos en el 24 de la primera mitad y en el 12 del añadido trajeron como consecuencia una nueva derrota que hace saltar, ahora sí, todas las alarmas.

El partido comenzó con un ritmo tedioso y sin que hubiera nada reseñable en los primeros veinte minutos. Los de casa, muy bien posicionados, no querían saber nada del balón, se lo regalaron al Mirandés desde el pitido inicial y buscaban aprovechar alguna de sus ocasiones. Tuvieron la primera en el minuto 24 y llegó el 1-0. Inocente pérdida del balón por parte de los rojillos en una jugada de ataque y Valcarce habilitó a Gaspar para que batiera a Herrero, ex del Burgos y que fue pitado por la grada durante todo el choque.

Con el marcador en contra los de Etxebe parecieron espabilar y cuatro minutos después una buena galopada de Raúl le obligó a despejar con dificultades. El balón le llegó a Roberto López y, para evitar el gol interceptó el balón con la mano fuera del área. La expulsión no ofrecía lugar a dudas.

Si hasta entonces el Burgos especuló y especuló, a partir de ese momento, con uno menos y en ventaja, dejaron toda la iniciativa al Mirandés que en la recta final de la primera mitad comenzó a asomarse con intención a los dominios de Dani Barrio, pero sus intentonas murieron una tras otra.

Tras el paso por vestuarios el Mirandés, con la inclusión de Nico Serrano por Roberto López, se encontró más cómodo comenzó a asediar el área de los locales. A los tres minutos se lució Dani Barrio con una gran intervención para atajar el disparo de Beñat Prados. Y poco después volvió a abortar los ataques mirandesistas. El equipo se estaba empezando a encontrar bien, dominaba y parecía que podía conseguir su premio, cuando menos por insistencia, pero la reacción rojilla se frenó en seco por la indisposición de un espectador en la grada.

Doce minutos parados

Este incidente obligó al colegiado a para el partido durante más de diez minutos y los rojillos perdieron el ímpetu que estaban empezando a coger.

Cuando se reanudó el juego le costó mucho al equipo reencontrarse pero lo hizo y en el minuto 94 hizo el Mirandés lo más difícil, marcó gracias a un envío lateral de Marcos Paulo que se tragó Dani Barrio al ver que amagaba Manu García con empujar el esférico.

Quedaba tiempo y ahí fue donde los de Etxeberria volvieron a dejar patente que tienen mucho que aprender a la hora de manejar los tiempos de los partidos.

No aprovecharon las dudas y los nervios del Burgos y, no sólo eso, sino que cuando el choque agonizaba y, al menos se podía aspirar a puntuar en el complicado Plantío, llegó otro error de bulto. La falta de intensidad para defender la posesión de un balón en campo contrario propició que Saúl Berjón enviara un centro medido a Mourad que batió a Herrero; era el minuto 102 y sólo hubo tiempo para lamentar lo ocurrido y ver que el Mirandés se colocaba como farolillo rojo. Toca espabilar para revertir la situación.