Brugué definió a la perfección con la zurda para hacer el segundo tanto ante la Real B. / A. Gómez

Diez puntos en los 4 partidos imbatido

El Mirandés acumula en 20 encuentros de liga 'solo' cuatro porterías a cero, que le han reportado tres victorias y una igualada

ÁNGEL GARRAZA

Nadie duda, y todavía menos a estas alturas de competición, de la importancia de dejar la portería a cero. Máxime cuando el Mirandés ha comprobado que el intercambio de golpes en forma de goles durante un partido no le resulta beneficioso. Así lo demuestra el hecho de que hasta este pasado lunes era el que marcaba la zona de salvación con solo un punto más que el Fuenlabrada. Ahora, la ventaja es de cuatro, que tampoco es que sea una distancia sideral como para estar tranquilos o lanzar las campanas al vuelo, ni mucho menos, pero sí supone todo un balón de oxígeno.

Hay pólvora arriba pero las deficiencias que se habían observado atrás lastraban la progresión, en juego, puntos y posición en la tabla, de los de Lolo Escobar. En las últimas semanas, sin embargo, se ha apreciado una mejoría del colectivo en el capítulo de contención. Los adversarios llegan mucho menos a los dominios de Lizoain y, por fin, ante el filial de la Real Sociedad eso se tradujo en una victoria, que llegó tras no encajar gol alguno.

La Ponferradina solo disparó tres veces entre los tres palos y ganó después de anotar dos tantos; el Oviedo empató tras un golazo de Matheus nada más saltar al campo; el Fuenlabrada solo hizo su tanto al poco de empezar y aguantó con diez hombres sobre el césped para quitar dos puntos a los rojillos. Los tres contrarios obtuvieron demasiada renta ante el Mirandés. La mayoría, sin merecerlo. Esta vez, el Sanse no lo pudo hacer.

Entre otras cuestiones porque los de casa terminaron el choque con la puerta a cero. Es la cuarta vez que lo logran después de que hayan transcurrido 20 jornadas de campeonato. El balance es altamente satisfactorio porque de esos cuatro compromisos, amarró 10 de los 12 puntos en juego.

El hecho de que sea un equipo que tiene gol, al que no le hace falta demasiada producción ofensiva para marcar (a excepción de algún partido como el de El Toralín, que son los que confirman la regla) y con muchos futbolistas con olfato goleador y que pueden batir al meta contrario (Camello, Brugué, Vicente, Riquelme...) si se mantiene firme en la contención tendrá mucho ganado.

Arrancó la Liga sin goles, ni a favor ni en contra, en La Rosaleda frente al Málaga. Tras una primera mitad en la que pudo encajar varios, en la segunda los mereció anotar y los marcó, pero no subieron al electrónico. Esa ha sido la única igualada cuando el cancerbero canario no ha tenido que retirar el balón del fondo de su portería porque en las otras tres ocasiones, el Mirandés se hizo con los tres puntos en juego.

Superó al Amorebieta en Anduva por 2-0; al Ibiza a domicilio por 0-2 y el primer día de esta semana se deshizo del Sanse por otro 2-0. Dos dianas en cada encuentro y ninguna recibida: nueve puntos en esos tres envites. Pleno en puntuación.

Queda claro cuál es el camino que debe seguir el bloque para seguir sumando y escalando puestos en la tabla, una ubicación circunstancial ahora, sí, pero muy peligrosa al tratarse de un bloque tan joven, del que es una incógnita cómo podría reaccionar si en la recta final del torneo doméstico se encuentra abajo en la clasificación.

Cuanto antes esté más arriba, mejor para ganar en confianza y tranquilidad. La última salida del año será a Cartagena, pero antes, mañana, la Copa en Lugo.