Grada supletoria levantada para el domingo. / Vimenor

Diez estudiantes y profesores, panaderos, operadores, ingenieros y dependientes

Veintitrés jugadores entre los 19 y 39 años forman la plantilla del conjunto verdiblanco, todos ellos amateurs

A. G.

Recuerda, salvando las distancias, al Mirandés de otras épocas, no tan lejanas, aunque en esta ocasión el Vimenor es todavía más amateur si cabe que aquel club rojillo de tantos años en el barro. Está formado por una decena de estudiantes, tres operadores en distintas ramas profesionales, un estilista, un dependiente, teleoperador, administrativo, varios profesores, un ingeniero, un panadero, un entrenador personal y un técnico en actividades deportivas.

Todos ellos se mueven en una horquilla entre los 19 y 39 años. Los más jóvenes son, curiosamente, los porteros Alfonso Liaño y Javier Villegas y el más veterano, el mediocentro Rubén Palazuelos. El defensa Carlos Estrada tiene 35 años. Es el segundo efectivo con más experiencia. La mayoría afronta el primer partido de estas características en el que quieren dejar, sobre todo, una buena imagen para los suyos y para todos los visitantes.

También que se la lleve la afición jabata que realice el viaje a tierras cántabras. «Comer aquí se come muy bien», apunta Héctor Gómez.

–¿En el mismo pueblo?

–El pueblo es muy pequeño, pero pegado a Vioño está Renedo de Piélagos, que es la capital del municipio. Es de 6.000 habitantes y ahí para comer está bien. Están pegados. El equipo está en Vioño pero es todo como si fuera la comarca. Queremos que todo esté en orden, que no falle nada y que todo salga bien porque para nosotros, es todo nuevo.