Los miles de seguidores jabatos llenaron la grada lateral de General de El Plantío hace 19 años. / J. F. G.

Un derbi de pasión tras viajar 3.000 hinchas rojillos a Burgos en 2003

La rivalidad aumentó cuando la 'marea' se movilizó desde Miranda en dos trenes, siete autobuses y decenas de vehículos particulares

ÁNGEL GARRAZA

El conjunto burgalesista movilizará hoy a más de mil aficionados según las previsiones. Además de las casi 800 entradas vendidas para ubicarse en el Fondo Norte, también han adquirido en otras localidades del estadio. El Burgos acaba de ascender a Segunda y habrá una nutrida presencia de seguidores en un derbi ante el que todos apuestan por la rivalidad bien entendida con el fin de que impere la deportividad por ambos bandos. Una 'competencia' que aumentó después de que 3.000 rojillos protagonizaran un masivo desplazamiento para ver a los jabatos el día 7 de diciembre de 2003.

La afición del Mirandés, por lo tanto, ya lo hizo. De tal manera que pasó a denominarse, no solo en un ámbito local, con el apelativo de 'marea rojilla'. Que miles de hinchas se movilicen desde una ciudad con el volumen de población de Miranda fue digno de destacar a todos los niveles.

Acababa de ascender a Segunda División B porque fue la categoría semiamateur, no en el fútbol profesional, el marco en el que protagonizó tal movilización. La fase de ascenso que se disputó meses atrás y que concluyó de forma épica con el 'Lemonazo' fue el punto de partida de la conocida como marea rojilla. A los incondicionales que acompañaban al equipo ya se unían en cada viaje centenares de mirandesistas, ya fuese en Tercera o en Segunda B.

El punto álgido y de mayor movilización tuvo lugar en medio de aquel puente de diciembre de hace 19 años. Algo más de 1.500 aficionados rojillos optaron por el ferrocarril como medio de transporte para ir a Burgos. Se fletaron dos trenes fruto de las conversaciones que se habían mantenido días atrás entre la directiva del Mirandés encabezada por el presidente Pepe Zapater y Renfe.

Eran otros tiempos. El Mirandés se había convertido en un fenómeno de masas. La estación ferroviaria burgalesa se quedó pequeña. A esos seguidores se sumaron los ocupantes de otros siete autobuses, flota que llegó a la capital con el mismo fin, y las decenas de vehículos particulares. Todos los mirandeses desplazados, los 3.000, 'inundaron' Burgos y todos ellos marcharon en un imponente desfile por El Espolón hacia el estadio ante la sorprendente y atónita mirada de los ciudadanos burgaleses.

«Esto es imborrable», decían los hinchas jabatos en declaraciones a los medios de comunicación mirandeses desplazados. La afición ocupó toda la grada lateral de General.

Ahí se incrementó una rivalidad que ha vivido episodios menos gratos posteriormente. De ahí que el llamamiento por parte de ambos clubes esta semana haya ido dirigido en una sola dirección: respeto. Con el sano pique, lógico, pero sin que vaya más allá de los típicos vaciles.

De hecho, desde las peñas mirandesistas, de forma pública Jóvenes Jabatos, se ha pedido a sus socios que animen sin cesar al Mirandés sin entrar a lo largo de la jornada de hoy en ningún otro tipo de cuestión ni provocación, si la hubiera.