La copa de los modestos es del Mirandés

La plantilla quiso celebrar con los seguidores rojillos desplazados a Cornellà el título de campeón. /S. R.
La plantilla quiso celebrar con los seguidores rojillos desplazados a Cornellà el título de campeón. / S. R.

El conjunto rojillo se hace con el título de campeón del torneo que juegan equipos de Segunda B y Tercera y alimenta su moral ante el 'play off'

ÁNGEL GARRAZA

Mejor en la final que el Cornellà, un equipo que está ubicado en puestos de 'play off', en el Grupo III. Tanto en la ida (3-0) como en la vuelta (2-2). Así que el Mirandés se adjudicó anoche con todo merecimiento la Copa Federación por primera vez en sus casi 92 años de historia. Un título que alimenta la moral de los rojillos de cara a la promoción de ascenso tras haberlo logrado en la final ante un posible adversario en la fase decisiva. El campeón ha sido muy superior a su rival.

El Mirandés se plantó con un claro 4-4-2. Cuatro centrocampistas y arriba, Matheus y Claudio Medina, los dos puntas que en liga se están alternando en la alineación en los últimos meses. Gran parte del equipo considerado titular los fines de semana más las aportaciones del portero Guillermo, el central Irazabal y el medio Cerrajería, fijos en el torneo copero, donde han rendido a un buen nivel.

Los catalanes, por su parte, casi repitieron el once inicial de la semana pasada en Anduva; Xavi Calm introdujo un solo cambio: Gaspar por Agus. Su goleador (con seis dianas), el exrojillo Eloy Gila y el histórico Manucho estaban en el banquillo.

Un encuentro que empezó de forma trepidante; Guridi la tuvo a los 30 segundos, se quedó solo ante el exmirandesista Sergio, pero el meta adivinó su intención. Podía haber sentenciado la eliminatoria cuando no se había cumplido el minuto de juego.

También los locales tuvieron su ocasión en una internada de Pere; el rechace fue para Esteve pero Paris sacó en línea de gol. En la siguiente acción, el rojillo Matheus tiró con mucha intención para que el portero de los de casa desviara con la punta de los dedos e impidiera el tanto del Mirandés.

El campo, de reducidas dimensiones, singular, de hierba artificial y, además, se trataba de una final de copa. Así que donde más estaba el balón era en las dos áreas. El centro del campo no existía.

Los verdes lo intentaron en el 8 con un cabezazo de Ricard y en el 12, tras una pared entre Lobato y Gaspar, primero desbarató la oportunidad Irazabal y después, Guillermo en una fenomenal intervención repelió el remate en el área pequeña. Hugo Rama, acto seguido, se sacó un formidable tiro desde lejos y, otra vez Sergio, de forma acrobática, despejó la pelota que se colaba dentro de la portería.

No había pasado ni un cuarto de hora y el Mirandés dispuso de tres oportunidades muy claras y los anfitriones, de dos. Era un duelo loco, el típico copero con un resultado de 3-0 en la ida y muy entretenido para el espectador. Nada que ver con el que la hinchada rojlla vio cuatro días antes.

Los dos equipos querían llegar cuanto antes a los dominios del rival. Hicieron a los cancerberos los auténticos protagonistas, sobre todo al vitoriano del Cornellà. No había tregua. Como cuando Matheus envió un centro chut al que Claudio, el máximo goleador de la competición, no llegó por muy poco.

El ritmo era frenético. No podía durar mucho, de ahí que a continuación ambos contendientes firmaran un armisticio. Hasta que los rojillos decidieron volver a la carga, mediante una de las incursiones habituales de Paris: vio hueco y en el minuto 27, disparó fuera.

El técnico de los anfitriones no quería encajar, pero el Mirandés hizo caso omiso a este deseo porque Hugo Rama dejó ya sentenciada la final en el minuto 30. Se aprovechó de una indecisión de la zaga catalana, dribló a Sergio y con la zurda marcó a placer.

Quedaba una hora de partido y el Cornellà necesitaba ahora nada menos que cinco goles. Si bien, el que acababa de recibir le pasó factura en los minutos siguientes. Ya no se acercaría con peligro en la primera mitad. Solo tras una falta de Irazabal, que se llevó la cartulina, pero el lanzamiento obtuvo la respuesta de Guillermo, que ha firmado una sobresaliente competición pese a estar inédito en liga.

Tanto el cancerbero como el central y Cerrajería, tres futbolistas con menos presencia los domingos, han rendido a un muy buen nivel en este torneo y en la final, en ambos choques. El de Barakaldo, de hecho, intentó lograr un tanto calcado al de la ida cuando desde el córner recibió un balón que entonces sí encontró el destino deseado. Esta vez no fue así por poco. De nuevo, estaba solo en las inmediaciones del área, lo que dice muy poco del balance defensivo de los catalanes, que a punto estuvieron de recibir una diana idéntica a la de la semana pasada.

La segunda mitad arrancó con el mismo guión. Por si quedaba alguna duda, los rojillos la despejaron en una jugada en la que tocaron el cuero todos los efectivos del medio del campo hacia delante; Matheus asistió a Guridi para que éste alojara el balón en el fondo de la red.

0-2 y la segunda parte sobró. Eloy Gila, ex del Mirandés, entró por el lesionado Roman. Esteve, en el minuto 74, acortó distancias. Después, Matheus se fue por velocidad, Claudio marcó pero de manera incomprensible el árbitro pitó falta del brasileño. Y Gila estableció el empate definitivo. Jiménez había optado ya por dar entrada a Carlos Julio, Melli y Rodrigo para dar descanso a Paris, Sergio y Hugo Rama para la liga. Para mañana. Y esa será otra guerra.