El equipo ha corregido los errores defensivos que tantos puntos supusieron en la primera parte de la temporada. / prensa2

Un conjunto intrépido y más equilibrado

El Mirandés ha suturado la sangría de goles encajados y aumentado su producción anotadora en las 7 jornadas con Etxeberria al frente

TONI CABALLERO

El Mirandés es otro equipo desde la llegada de Joseba Etxeberria al banquillo de Anduva. Más allá del incontestable rédito que el cuadro está logrando a nivel de puntuación, es el sexto mejor equipo de Segunda en las últimas 7 jornadas del torneo local (13 puntos), la mano del técnico de Elgoibar está presente en cada una de las secciones del terreno de juego, así como en el plano emocional del vestuario.

Y es que, cuando Etxebe se hizo con las riendas del proyecto mirandesista a finales de febrero, el ánimo de plantilla y parroquia mirandesistas no se elevaba en demasía del pavimento. Casi dos meses después, tanto la afición como los jugadores han recuperado la sonrisa, y el conjunto da muestras de estar atravesando el mejor momento de la temporada, jugando con muchísima personalidad y reflejando confianza en su propuesta, mirando de igual a igual a todos los rivales de la categoría de plata.

Por otro lado, la estadística tampoco miente, ya que el Mirandés ha mutado sustancialmente tanto en ataque como en defensa. Si con LoloEscobar al frente el equipo ya había ofrecido un rendimiento ofensivo más que aceptable con 34 goles a favor en 27 partidos (casi 1,3 por jornada); el 'Gallo' ha incluido una pieza más en la avanzadilla rojilla y el Mirandés ahora anota una media de 1,71 goles en cada choque liguero.

Los jabatos han marcado una docena de goles en las últimas 7 jornadas, factor fundamental para convertirse en uno de los equipos más en forma de la competición. Además, los pupilos de Etxebe dejan su propia impronta en la búsqueda de la portería rival, no sólo han alcanzado una eficacia notable, sino que existe un método para llegar al destino., tal y cómo se pudo comprobar el pasado domingo en Eibar.

Por otra parte, la mayor alteración ha tenido a nivel defensivo. Desde que el preparador vasco desembarcase en Miranda, el cuadro de a orillas del Ebro ha encontrado un mejor balance defensivo, dejando atrás las 27 jornadas en las que la sangría de goles encajados parecía no tener final. De hecho, los rojillos recibieron 43 goles en contra durante el mandato de Lolo Escobar, una media de 1,6 tantos por jornada; mientras que actualmente encaja 1,28 por partido.

De esta manera, Joseba Etxeberria y su cuerpo técnico han logrado dar la vuelta a una inercia preocupante, ya que el Mirandés presentaba un -9 en el casillero de la diferencia de goles a su llegada y ahora el saldo negativo es de -6. Se puede afirmar que los rojillos han encontrado un sistema, en parte también favorecido por los refuerzos invernales, que no expone tanto a Raúl Lizoain.

El punto cosechado el domingo en Ipurura no es sino un refuerzo emocional para un equipo que viene creciendo en las últimas semanas, un cuadro que sale a ganar cada partido desde la posesión del esférico, sin importar el tamaño del rival o el escenario que acoja el duelo. El mismo Mirandés que durante más de la mitad del curso fue acusado de cierta bisoñez propia de la juventud de su plantilla, últimamente hace gala de una intrepidez igual de característica en los jóvenes.

Con 13 puntos en 7 las últimas 7 jornadas, el equipo de Etxebe ha mejorado su rendimiento en ambas áreas del campo y, por primera vez en los últimos años, todo apunta a que la campaña se le puede hacer incluso corta porque llega en un momento de confianza excelente.