El equipo no fue capaz de hacer bueno el gol del empate en el estadio granadino. / Prensa2

Confirmar certezas y alejar los temores

El cuadro rojillo trabajará para no caer de nuevo en la «temerosidad» que le ha impedido cerrar los partidos frente al Andorra y el Granada

TONI CABALLERO

Son dos las jornadas consecutivas en las que el técnico del Club Deportivo Mirandés, Joseba Etxeberria, ha hecho mención en rueda de prensa a la «temerosidad» del equipo. Un miedo, tal vez propio de la juventud, que frente al Andorra impidió a los rojillos dar ese paso adelante necesario para cerrar el encuentro y dejar los 3 puntos en la ciudad; y el mismo que el pasado sábado, en Los Cármenes, hizo presencia en algunas fases el encuentro contra uno de los gallitos de la competición.

Para el preparador vasco, no existe otra fórmula que la del trabajo diario para salir de la complicada situación que vive el equipo. El cuadro mirandesista tiene una media de edad muy joven, 23,2 años para ser exactos, y la inexperiencia en Segunda División puede estar jugando su papel en los últimos partidos.

El gallo, sabedor de ello, trata de revertir la situación y dotar de herramientas a sus pupilos para saber gestionar ciertos obstáculos que aparecen en los choques. La ventaja en el marcador contra el Andorra, a priori algo positivo para cualquier equipo de fútbol, pareció tornarse en una mochila extra de presión para los rojillos, que quisieron cuidar el botín en exceso y, en esta sobrestimación de la superioridad, acabaron echándose demasiado atrás y cediendo el timón del partido al rival.

En esta línea, Granada sirvió como un test de altura para un equipo todavía en formación que dio la cara frente a uno de los aspirantes al ascenso. Los de a orillas del Ebro igualaron el duelo y plantearon un escenario con pocas ocasiones de gol, un contexto aparentemente beneficioso cuando te enfrentas a un cuadro con tanto potencial ofensivo como el Granada. Además, fueron capaces de empatar el partido después de que los locales se adelantaran al borde del descanso. Una seña de personalidad que se puede traducir como un brote verde.

Sin embargo, cuando el duelo parecía ponerse de cara para los visitantes, con el Granada presionado por la responsabilidad de ganar y arriesgando mucho en el bloque bajo, el Mirandés no supo gestionar los tiempos y jugar con su buena posición. Otra jugada aislada terminó evidenciando la gran pegada de los nazarís, que se llevaron un partido muy igualado que bien pudo terminar en tablas. Una vez más, los rojillos no supieron cerrar el choque y llevarse su rédito, mostrando cierta temerosidad en el momento más sensible del partido que a la postre fue reseñada por su entrenador.

Pese a la derrota, que deja al Mirandés en la última posición de la tabla con 2 puntos y el equipo más goleado de la categoría de plata con 11 goles, el duelo en tierras andaluzas también dejó ciertas certezas más que interesantes para la parroquia mirandesista. Una de ellas es el gran estado de forma de Raúl García, el killer cedido por el Betis ya ha demostrado que tiene gol en el adn, de hecho son suyos los 4 goles que ha anotado el equipo hasta la fecha. Las dianas del ariete serán claves para conseguir el objetivo de la temporada.

Asimismo, el equipo también demostró que puede plantar cara a cualquier equipo de la competición, tanto en casa como a domicilio, por lo que sólo ha de ir profundizando en su juego y en la solidez defensiva para tratar de cosechar su primera victoria. La tesitura es complicada, el equipo necesita sumar puntos de manera inminente si no quiere verse descolgado en el primer tercio de la temporada, pero también tiene ciertas certezas a las que acogerse actualmente.