Una complicada visita sin cabida para los despistes

El centrocampista podría volver a la titularidad esta tarde. /Avelino Gómez
El centrocampista podría volver a la titularidad esta tarde. / Avelino Gómez

El Mirandés quiere imponer su ley y aprovechar el pinchazo del Barakaldo para afianzarse aún más en lo alto de la tabla

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Vivir pendiente de lo que puedan hacer tus rivales no es la mejor de las opciones para afrontar un reto, pero lo cierto es que no es mala cosa saber de antemano que los que están a tu alcance han aflojado, o como es el caso del Barakaldo, pinchado en su última cita competitiva.

Es lo que tiene saltar al césped para cerrar la jornada, que es lo que hará hoy en Zubieta ante la Real Sociedad B el Mirandés. Jugará el último y sabrá los marcadores, al menos parciales al comenzar, de sus más directos rivales. El que conoce ya, como todos es el 2-0 con el que el Barakaldo cayó en Urritxe ante el Amorebieta. Está pues a tiro y una victoria daría a los rojillos la opción de colocarse segundos.

Es un buen acicate, sin duda, pero también un aviso el tropiezo del rival. En ese duelo quedó claro que los partidos se ganan sobre el terreno y no en función de la clasificación que los contendientes tienen antes de que suene por primera vez el silbato del colegiado.

Así las cosas es importante que los rojillos, que tienen diez puntos más que el filial donostiarra y les superan en nueve posiciones, confíen en sus posibilidades de victoria; la pueden conseguir y por ella pelearán, pero ese objetivo será más fácil de conseguir si el equipo sale centrado y concentrado y no se permite ni el más mínimo de los despistes.

Esta tarde en Zubieta lo que se desea por parte de los aficionados rojillos que guardan un buen recuerdo de su última visita y que hoy no faltarán, es que el Mirandés se muestre contundente en defensa y efectivo en ataque, que no de opciones a los jóvenes y rápidos jugadores donostiarra de crear peligro en su área y que los de Anduva presionen, se asomen al balcón del área rival y concreten las oportunidades que se les presenten a lo largo de los noventa minutos.

En la última cita liguera esto se puso de manifiesto ante el Logroñés, el Mirandés supo jugar perfectamente sus bazas y hoy tendrá que hacer lo mismo ante un rival con características diferentes pero exactamente igual de correoso y complicado.

Sería bueno que los de Jiménez volvieran a dar otro puñetazo encima de la mesa y mandaran desde el principio. Capacidad para hacerlo tiene el equipo y debe sumar de nuevo tres puntos fuera de casa. Son ya tres los duelos como visitante que se han escapado (derrotas en Torrelavega y Leioa y empate en Oviedo), así que no estaría mal romper la racha. Conseguirlo, lo saben, tendría además un gran premio.

Cambios Obligados

El partido contra el Logroñés resultó positivo en cuanto al resultado pero trajo también consecuencias negativas ya que la floja mano del colegiado hizo que la cita de hoy se la pierdan por acumulación dos de los hombres con los que Jiménez venía contando, como son Melli y Álvaro Rey, así que las circunstancias obligarán al técnico a introducir novedades.

Vista la convocatoria parece evidente que el segundo central, el que acompañará a Sergio González, será esta tarde Odei. La defensa para acompañar a Limones la completarán Paris y Kijera.

Por lo que respecta a la medular parece claro que volverá al once inicial Cerrajería en detrimento de Álvaro Bravo. En esa parcela podrían estar los habituales Antonio Romero y Hugo Rama.

Para suplir al sancionado Álvaro Rey el que parece mejor colocado es Miguel Díaz que acompañará, previsiblemente, a Yannis y Claudio.

El resto de los que viajan para completar la expedición para afrontar la decimoséptima jornada liguera son Guillermo, Irazábal, Carlos Julio, Rúper, Ernest y Matheus.

El míster tiene opciones y, ni él ni nadie, deberá pensar en las ausencias forzadas. En esto los únicos que cuentan son los que están, que pelearán por regresar a Miranda con tres puntos más.

 

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