Camello, Brugué y Gelabert no jugaron de titulares el jueves y hoy algunos podrían ser de la partida desde el inicio del encuentro. / a. g.

Coger impulso ante el equipo de moda

El Mirandés visita a una Ponferradina que se ha ganado el derecho a soñar con el ascenso a Primera

RAÚL CANALES

El Mirandés afronta una intensa recta final de año en la que se juega mucho. El triunfo copero ha dado un poco de aire al cuestionado Lolo Escobar, pero el técnico tiene claro que el objetivo prioritario es la liga y que su continuidad dependerá en gran medida de si logra enderezar el rumbo antes del parón navideño.

Un tropiezo en Ponferrada podría suponer entrar en puestos de descenso, lo que añadiría más presión a los dos partidos (más la Copa) que restan antes de las vacaciones. Pero el encuentro en El Toralín también puede marcar un punto de inflexión. Y es que sumar en un estadio en el que solo el Oviedo ha sido capaz de ganar, reforzaría la confianza del vestuario.

Aunque en las últimas cuatro jornadas no ha conocido la victoria, el Mirandés ya ha demostrado esta temporada que si tiene su día puede ganar a cualquiera. Incluso al equipo de moda en Segunda, que es la Ponferradina. Es la idea que Escobar ha trasladado a la plantilla esta semana, convencido de que los rojillos están capacitados para dar la sorpresa en tierras bercianas.

Tanto el míster mirandesista como Jon Pérez Bolo reservaron a sus jugadores habituales en la Copa. Ambos dieron oportunidades a los que menos minutos han tenido hasta ahora y la apuesta salió como esperaban, ya que superaron sus respectivas eliminatorias y recuperaron a futbolistas que no estaban entrando en el once y que ahora piden paso.

En el caso del Mirandés, el doblete de Marqués o el buen rendimiento mostrado por Hassan son algunas de las notas positivas de la eliminatoria disputada en Lepe. Sin embargo, todo apunta a que Escobar apostará por dar continuidad al bloque de las últimas jornadas, que mayoritariamente no viajó hasta Andalucía para no acumular kilómetros.

Para esta cita el míster rojillo solo cuenta con las bajas de Letic y Simón. Una de las dudas se centra en la banda izquierda, ya que Riquelme fue titular en la Copa mientras que Iñigo Vicente saltó en los minutos finales para probar su estado físico, ya que molestias en el pubis le han impedido mostrar su mejor versión las últimas jornadas. Si el de Derio está recuperado, se perfila como una de las novedades en la alineación porque es un jugador que aporta gol y desequilibrio.

En la Ponferradina, Bolo recupera a Cristian pero no podrá contar con el exmirandesista Ríos Reina, lesionado. Hasta última hora el técnico tendrá la duda de Dani Ojeda, con molestias en la espalda. Si finalmente no llega a tiempo, su lugar en la banda derecha lo ocuparía Zalazar, futbolista que estuvo el pasado verano en la órbita del Mirandés cuando el Valladolid anunció su intención de dejarle salir a préstamo.

Tampoco está claro el ocupante del lateral izquierdo, donde Castellano y Pujol se disputan la titularidad.

Una de las grandes virtudes de la Ponferradina es su equilibrio, porque es un conjunto que tiene pegada y al que es difícil generar ocasiones. De hecho, solo Almería y Tenerife han encajado menos goles que los de Bolo hasta la fecha.

«Es un equipo que se ha hecho a fuego lento», destacaba Escobar sobre su rival en la rueda de prensa previa al duelo, destacando la continuidad del proyecto. Y es que a lo largo de cuatro años, Bolo ha tenido la posibilidad de armar un conjunto a su medida, que esta campaña está sacando a relucir todo su potencial.

La incorporación Sergi Enrich con la competición ya en marcha le ha dado un plus al equipo ya que forma una pareja letal con Yuri. El punta estaba sin equipo después de que se frustrara su fichaje por un club alemán, momento que la Ponferradina aprovechó para hacerse con los servicios de un atacante de contrastada efectividad porque ha marcado goles en todos los clubes, especialmente en su etapa en el Eibar.