El Mirandés es el único de los 7 últimos clasificados que mantiene a su entrenador

A. G.

Es conocida la forma de actuar del Mirandés al optar por dar confianza y estabilidad cuando la trayectoria, en este caso deportiva, no es la esperada. El equipo rojillo sigue en descenso, donde lleva prácticamente toda la competición, ha sido colista durante unas jornadas, pero se ha mantenido fiel a sus principios. Al menos hasta que la situación sea insostenible. Tal es así que hay un hecho significativo: de los siete últimos clasificados es el único club que mantiene al entrenador con el que arrancó en pretemporada.

Todos los demás han cambiado. El colista Málaga cesó a Pablo Guede y desde unas jornadas está al frente del equipo el veterano Pepe Mel; el Ibiza, penúltimo clasificado de Segunda, destituyó a Javier Baraja y otro hombre curtido en mil batallas en los banquillos, Juan Antonio Anquela, ocupó el cargo; el Lugo es antepenúltimo y el último en anunciar el cambio de técnico –lo hizo el lunes– al prescindir de los servicios de Hernán Pérez.

La Ponferradina marca la permanencia, con un punto más que los rojillos. José Gomes manifestó el pasado sábado que no continuaba como preparador del cuadro berciano y el club aceptó la dimisión. David Gallego, con pasado en el Sporting, ya trabaja con los blanquiazules.

El Oviedo, próximo rival del Mirandés, está ya entrenado por Álvaro Cervera tras empezar Jon Pérez, Bolo. Y el Zaragoza, decimosexto, despidió a Juan Carlos Carcedo para dar el puesto a Fran Escribá. El Mirandés, por lo tanto, es la excepción.