Niños del Casco Viejo acuden al estadio para ver el Mirandés-Ponferradina del pasado sábado. / Avelino Gómez

El club estudia fórmulas para paliar el descenso de afluencia a Anduva

Rechaza regalar entradas a adultos para evitar un agravio comparativo y los niños de los centros a los que sí da deben ir al campo con un monitor

ÁNGEL GARRAZA

La óptima gestión que desarrolla la entidad mirandesista en el aspecto económico al cerrar cada temporada con superávit fruto de un sobresaliente trabajo en este capítulo, no se traslada al ámbito social, donde no se ve reflejado, ni mucho menos, el buen hacer en materia pecuniaria. Así se evidencia en la asistencia a Anduva, que ha descendido. Incluso, accionistas lo pusieron de manifiesto en la junta general al presidente, Alfredo de Miguel. Se ha tenido que suspender incluso un viaje organizado a Santander al no fletarse ni siquiera un autobús (el número de inscritos fue mínimo) y la asistencia a la última junta general de accionistas solo fue de 49 personas este pasado jueves. La entidad estudia cómo revitalizar en el campo un mirandesismo que continúa latente en la ciudad (eso no se pierde nunca) pero que ahora se exterioriza en menor medida.

«Seguimos trabajando, hace poco hemos tenido una reunión sobre este particular y vamos a ver qué podemos hacer», señalan desde el consejo de administración de la entidad, en concreto su cabeza visible al hacer referencia a que es un asunto que tienen en estudio. En la última cita ante la Ponferradina, lanzaron una campaña en la que daban la posibilidad de que cada persona abonada adquiriese como máximo dos entradas a 10 euros cada una.

Desde el club, en cualquier caso, no se considera que lo ideal sea regalar localidades a los adultos con el fin de evitar un agravio comparativo con los que sí tienen 'carné'. Han optado por dar entradas a niños, pero éstos deben ir con un monitor, lo que siempre dificulta la tarea.

Uno de los retos es potenciar la asistencia de los más pequeños y es lo que se intenta en las últimas fechas. La presencia de niños está siendo importante en los últimos tiempos (los integrantes del fútbol base fruto del acuerdo con La Charca tienen todos abono y se dan entradas al Casco Viejo, 120 el último día). Mejorar la asistencia es uno de los objetivos que tienen para fijar una solución en breve.

Mientras ya se ha lanzado la campaña de abonos para la segunda vuelta, una vez que las obras este próximo verano de la nueva tribuna de Anduva están en el aire y es probable que se retrasen hasta 2024 a no ser que «nos salgan algunas cosas que no puedo contar», según dijo De Miguel, ya se avanza que la capacidad que tendrá el estadio con ese nuevo graderío que entroncará con el fondo norte y que acogerá otras infraestructuras (vestuarios, sala de prensa) será de «6.000, 6.500 personas; sería el ideal para Miranda pensando en las grandes ocasiones. Entre 6.000 y 7.000, más no porque sería una enormidad. Un domingo normal estamos yendo 2.300, 2.500 y 3.000 algún día».