Una ciudad deportiva de referencia con dos residencias, 9 campos, 22 vestuarios y restaurante

A. G.

El Villarreal es un club que capta jugadores del exterior, tanto de España como de otros países, desde categorías inferiores y cuya ciudad deportiva hace años que se ha convertido en un ejemplo de la progresión que ha seguido la entidad bajo el paraguas económico de Fernando Roig, su presidente y propietario a la vez de Pamesa Cerámica.

Las instalaciones de las residencias (tienen dos) son una referencia para buena parte de los clubes de Primera. De hecho, algunas de otros clubes siguen el modelo del complejo levantado en terreno castellonense.

Además de la residencia para la primera plantilla, en la otra más de un centenar de jóvenes, entre 14 y 18 años, conviven en un moderno centro para poder compaginar entrenamientos con educación escolar. Todos estudian en Villarreal.

Con una extensión de 80.000 metros cuadrados y nueve campos de fútbol (cinco de césped artificial), la ciudad deportiva del Villarreal es el lugar habitual de trabajo no sólo del primer equipo sino de todos los que componen las categorías inferiores del club.

Cuentan con cuatro campos de fútbol-11 de césped natural, todos ellos iluminados: en uno realiza a diario su entrenamiento el primer equipo, mientras que dos los utilizan ambos filiales para ejercitarse cada día y el otro se destina a la disputa de sus encuentros. Éste último es el principal del complejo denominado Mini Estadi y cuenta con un graderío para unos 3.500 espectadores, que esta campaña serán más porque LaLiga estima en 6.000 el mínimo en cuanto a aforo para albergar partidos de Segunda División.

Esta será la casa del Mirandés desde el miércoles por la noche hasta el sábado. Durante tres días en los que se concentrará para disputar este próximo fin de semana el encuentro frente al segundo equipo amarillo.