El equipo ha perdido 6 de sus últimos 11 encuentros del torneo doméstico. / a. gómez

Un cierre de año con muchas sombras

La dura derrota de Cartagena deja al equipo al borde del descenso con una media de puntos que alcanzaría para lograr la salvación

TONI CABALLERO

Cuando parecía que la balsámica victoria contra la Real Sociedad B y la clasificación copera ante el Lugo, en el Anxo Carro, serviría como primer paso para poner punto final a la negativa racha de resultados que venía registrando el Mirandés; la pobre imagen ofrecida por el cuadro de Lolo Escobar en Cartagonova el pasado domingo ha resucitado todo tipo de fantasmas en el entorno rojillo en las postrimerías del año 2021.

No tanto por el qué sino por el cómo, el conjunto mirandesista protagonizó una actuación muy preocupante en tierras murcianas, cayendo por 3 a 0 y mostrando una fragilidad defensiva impropia de la segunda categoría del fútbol nacional. El equipo cometió errores de marca inaceptables en estas instancias, como se pudo ver el primer gol de los locales, que no guardan relación con la juventud de la plantilla sino con puntos de desconcentración. Y así lo señaló el entrenador mirandesista, Lolo Escobar, en la rueda de prensa posterior al choque.

Con 23 puntos, el Mirandés es decimoctavo en la clasificación de Segunda, se encuentra al borde del abismo con 3 puntos de diferencia respecto al descenso, marcado por el Fuenlabrada. Tras un comienzo de liga bastante notable, sumando 14 puntos en las primeras 10 jornadas de Liga Smartbank (4 victorias, 2 empates y 4 derrotas), el equipo de Anduva se ha diluido como un azucarillo en los últimos 11 duelos ligueros. Sólo 2 triunfos y 3 empates, así como 6 derrotas, que le han hecho caer de mitad de la tabla hasta el borde del abismo.

El conjunto de a orillas del Ebro promedia 1,10 puntos por encuentro disputado, por lo que proyectaría 46 puntos a final de campaña, una cantidad que, muy probablemente, sería insuficiente para lograr la permanencia en Segunda (48 puntos de media en las últimas 5 campañas).

El Mirandés llega al parón liguero con demasiados fantasmas alrededor ya que, más allá de los últimos resultados, la sombra de una posible destitución de Lolo Escobar vuelve a sobrevolar en las oficinas de Francisco Cantera y las sensación de fragilidad del equipo parece una constante desde el inicio del curso. Con 34 goles en contra, el Mirandés es el segundo equipo más goleado de la categoría, un cuadro que cuenta con 22 jugadores de plantilla, incluyendo al tercer portero, De Miguel, y al malogrado Simón Moreno, que sufre una lesión de larga duración en su rodilla.

El parón navideño puede hacerse muy largo en todos los estamentos del club, ya que el Mirandés no vuelve a pisar el césped hasta el 2 de enero, en Anduva, frente al Real Zaragoza. Sin embargo, un tiempo de desconexión también puede servir para descongestionar la complicada situación que atraviesa el equipo, para que la dirección deportiva mirandesista refuerce la plantilla en el mercado invernal de traspasos, y para que la afición vuelva a engancharse al equipo con la entrada del nuevo año.

El Mirandés dispone de algo más de una semana para alejar los fantasmas que sobrevuelan alrededor del club, para descansar junto a la familia, olvidar los últimos resultados, volver a entrenar, corregir los flagrantes errores defensivos y cerrar filas en torno a su entrenador. El cierre del año rojillo llega con más sombras que luces, todo ello antes de encarar la determinante segunda mitad de competición.