Camello y Riquelme cumplieron su promesa y se bañaron en el río Ebro

A. GARRAZA

Habían lanzado días atrás el mensaje, medio en broma medio en serio. Lo lógico era pensar que, una vez concluida la temporada, todo quedara en el olvido. Pero no. Sergio Camello y Rodrigo Riquelme han cumplido su promesa y se han bañado en el río Ebro, donde, en otros tiempos, muchos mirandeses aprendieron a nadar, pero que desde hace décadas es un lugar que no se utiliza para el baño a su paso por la ciudad.

«Lo prometido es deuda», afirmaron desde la orilla justo antes de darse el chapuzón. «Nos vamos a dar un bañito en el Ebro. Esperamos que se haga tradición y el año que viene, que se vuelvan a meter por la permanencia», apuntaron con la intención de convertirlo en tradición.

Los dos jugadores, que han estado cedidos en el Mirandés por el Atlético de Madrid, han calado muy hondo entre la afición no solo porque el delantero ha sido el máximo goleador del equipo y su amigo y compañero el mayor asistente en pases de gol, sino por su amabilidad y simpatía.

Recorrieron descalzos las piedras que les separaban del centro y tras comprobar la profundidad que tenía el agua donde se iban a zambullir, no lo dudaron. Ya pueden decir que se han bañado en el Ebro.

Las muestras de cariño se han reproducido desde entonces por parte de los aficionados hacia dos futbolistas que han demostrado su calidad en el equipo de Anduva.