En busca de la evolución ofensiva

La plantilla debe progresar en el capítulo ofensivo, hasta ahora pobre en los tres últimos amistosos./ A. G.
La plantilla debe progresar en el capítulo ofensivo, hasta ahora pobre en los tres últimos amistosos. / A. G.

El Mirandés se marca ese objetivo para la recta final de la pretemporada

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

El primer equipo rojillo encara ya el tramo final de la preparación. A solo dos semanas vista de un comienzo exigente de temporada, tanto por los rivales que jugarán en Anduva como por el hecho de visitar tres campos de hierba artificial de manera consecutiva, a lo que se suma la Copa con el 'gallito' Racing –esta temporada lo parece más que nunca a tenor de los fichajes que acumula–, su intención es, en estos quince días, progresar y hacerlo, sobre todo, en el capítulo ofensivo.

Es donde más carencias ha mostrado hasta la fecha a excepción del primer partido de pretemporada ante el Valladolid B, cuando ganó 0-4 con presencia de muchos jugadores del filial y en el rival, de efectivos juveniles. A partir de ahí, en los tres duelos siguientes no ha logrado atinar con la puerta contraria.

Ni ante el Alavés B (0-1, frente a un adversario de Tercera División) ni contra Osasuna B (también de Tercera, 0-0) ni este pasado domingo contra el Unionista de Salamanca, un conjunto recién ascendido a la categoría de bronce, contra el que no se pasó de las tablas sin dianas.

Ni un tanto ante dos adversarios de inferior categoría y otro que acaba de llegar desde abajo. Un bagaje muy pobre. Lo positivo es que sucede ahora, cuando los resultados no tienen trascendencia, se está en periodo de rodaje y de pruebas y hay suficiente tiempo para enmendar la situación.

Mejorar las llegadas, los últimos pases y, como consecuencia de ello, los remates. Es de lo que se trata. Hasta ahora, Borja Jiménez ha contado en mayor número con jugadores, principalmente, de perfil defensivo. Con toda la línea de atrás completa hasta la marcha este martes de Puerto, de ahí que donde más ha puesto el acento ha sido en el trabajo de contención.

No obstante, también es cierto que el equipo cuenta desde el inicio con el máximo goleador no solo del Mirandés sino del Grupo II de la anterior campaña: Diego Cervero; así como con Pito Camacho, otro delantero centro y con Yanis, un futbolista que el ejercicio anterior jugó en la banda izquierda y que, pese a ello, concluyó la temporada como el segundo máximo artillero del equipo.

Pues bien, ninguno ha visto puerta en los cuatro bolos disputados hasta la fecha, ante rivales de igual o inferior categoría. Es significativo. En las últimas jornadas, desde la dirección deportiva se han propiciado las incorporaciones de Álvaro Rey, Ernest Ohemeng y Hugo Rama. Son tres refuerzos de corte ofensivo pero, por unas u otras circunstancias, o no han debutado o han participado de manera muy escasa, con muy pocos minutos en juego.

Se supone que, sin ser ninguno de los tres delanteros natos, hombres-gol, sí que están llamados a dar las asistencias, el último pase para posibilitar los tantos de sus compañeros, acciones que hasta ahora no se han prodigado en exceso. Eso, unido al poco acierto que han exteriorizado los rematadores hasta la fecha, son factores que conllevan que la cuenta de dianas a favor de los de Jiménez se haya detenido en el estreno en tierras vallisoletanas porque en los tres compromisos siguientes el marcador de goles del Mirandés no se ha movido.

Y quienes atinaron con el marco contrario ante jugadores del fútbol base del Valladolid fueron dos canteranos: Zunzunegui (uno de los más destacados de la pretemporada) y Rodrigo; y un defensa central de la primera plantilla:Melli, además de un centrocampista, Antonio Romero, quien abrió la cuenta goleadora el día 21 de julio. Ningún delantero ha marcado en 360 minutos. Y solo lo han hecho dos miembros del primer equipo.

Dos son los bolos que faltan por jugar: mañana, a las siete de la tarde, ante Osasuna (el equipo de Segunda División), que servirá a modo de presentación ante su afición en Anduva, el campo que acogerá solo este amistoso en verano. De ahí que la intención es que la progresión también se observe en el plano ofensivo ante el único adversario de superior categoría que se va a medir hasta que comience lo que realmente importa: la competición oficial.

La última prueba tendrá lugar el día 18, en el campo 2 de Anduva, ante un oponente con el que se verá las caras en la Liga: el Vitoria, filial del Eibar. Una cita señalada para las 18.30 horas de ese sábado. Una semana antes de arrancar la competición. Después, ya no habrá más ensayos ante adversarios sino en los entrenamientos diarios porque la semana siguiente tocará centrarse en el envite ante el Izarra de Estella, en el primero de los tres encuentros consecutivos que jugará en hierba artificial en los desplazamientos.

De momento, y tras la sesión que se llevó a cabo ayer, el Mirandés se ejercitará, asimismo, en horario matinal antes de su penúltimo partido amistoso, que disputará como local este viernes.

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