El Alavés fue superior en las áreas, que es donde se ganan los partidos. / Rafa Gutiérrez

Buenas intenciones de un bloque aún inmaduro

El Mirandés deja destellos, pero se muestra inferior al Alavés en los metros e instantes decisivos

ÁNGEL GARRAZA

La segunda jornada del campeonato deparó la primera derrota, por 1-0, de la temporada en el estadio de un recién descendido. Además, se truncó la magnífica racha que mantenía el Mirandés en Mendizorroza en la historia reciente. Los de Etxeberria dejaron destellos, muestras de lo que quiere ser este bloque a lo largo del curso. Pero le falta madurar. Ese tiempo necesario de cocción porque se trata de un bloque muy joven y completamente nuevo. Todo ello, ante un Alavés que volvía a su campo tras bajar de Primera y que está obligado a permanecer arriba y a ascender al final del curso.

Fue superado en los momentos y metros decisivos –en las áreas– por un adversario más veterano. Encajó el tanto en el minuto 43 y en acciones puntuales, sin necesitar el rival dominar, los albiazules fueron superiores. Dio la sensación de que necesitaron hacer menos para obtener el premio del triunfo.

La presión alta que realizó desde el primer instante el Mirandés –Etxeberria repitió once inicial– ahogaba a los alavesistas. Raúl Garcia y Juanlu se acercaron con peligro a los dominios de Sivera. Los rojillos jugaban con atrevimiento e intentaban combinar el juego en corto y en largo, en este caso cuando el balón se encontraba en su área. Una buena pared entre Serrano y Rey al borde del área acabó con un disparo mordido del extremo y tras un fenomenal pase interior de López, el punta mirandesista pinchó el cuero con el pecho y casi sin ángulo disparó al poste.

Llegaban más a los dominios del rival que su oponente, que lo hacía a través de la estrategia, de saques de banda, acciones, en definitiva, menos elaboradas. La primera ocasión del cuadro blanquiazul fue a balón parado, mediante una falta lateral botada por el veterano Salva Sevilla cuyo remate de Maras se fue rozando el poste. En el 40, un balón envenenado tras un libre directo lanzado por Sevilla fue bien repelido por Ramón Juan.

Así es como se aproximaban los locales, que marcaron a falta de dos minutos para el descanso. Alkain remató cruzado un envío desde la banda izquierda de su ataque, que evidenció la fragilidad de la zaga mirandesista, que no pudo despejar un balón que se paseó por su área.

Buenas intenciones del equipo rojillo, que ejecutó una presión que en la primera media hora asfixió a los vitorianos, pero también cierta inmadurez en sus filas, la propia del bloque más joven de la categoría cuyos integrantes no se conocen entre sí.

El guión, en un primer momento, fue idéntico en la reanudación, pero la primera aproximación fue esta vez para los de casa. Tenaglia se encontró con el poste después de conectar una volea desde el área.

El lateral Salinas probó fortuna desde lejos y Sivera envió a córner. Siempre con muy buenas intenciones, al Mirandés le faltaba ese instinto depredador en los metros finales y, a la vez, más contundencia en la zaga como cuando Miguel de la Fuente estuvo a punto de hacer el segundo para los suyos, pero se topó, otra vez, con la madera.

A falta de 25 minutos debutaron tanto el homenajeado por el Alavés Manu García, como Jofre. El Mirandés ya no estaba cómodo. Aun así, el extremo pudo empatar en el 85. Se plantó solo ante el portero, pero se escoró demasiado y su lanzamiento rozó el larguero. Acto seguido, Guridi tiró al palo para el Alavés. Ya no hubo cambios en el electrónico.