El grueso de la fiesta se celebró en la Fábrica de Tornillos donde todos los que querían felicitar a la peña compartieron mesa y mantel con el Komando. / Avelino Gómez

Qué bonito es ser del Mirandés

La fiesta para celebrar las Bodas de Plata de la Peña Komando Kemando fue un emotivo cúmulo de sensaciones compartidas entre los que viven en rojo y negro

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Hace un cuarto de siglo es cuando un grupo de amigos que tenía muy claro que ser del Mirandés es «lo más bonito en el mundo del fútbol», decidieron que ya era hora de crear una peña y así surgió el Komando Kemando que desde el principio apostó por acompañar a los rojillos allá donde fueran. Y ese allá donde fueran significaba hacer viajes a los más recónditos lugares principalmente de Navarra y La Rioja. Fuera el campo que fuera desde que la peña se fundó siempre había algún rojillo animando al equipo en las duras y en las maduras.

Y esa presencia constante, ese mostrar el sentimiento rojillo en todas partes, es lo que sirvió como germen para que ayer en la fiesta para celebrar esas Bodas de Plata, los primeros veinticinco años del Komando, volvieran a verse los rostros de jugadores y entrenadores que fueron emblemáticos en su momento, de representantes de las más variopintas directivas y de aficionados de otras peñas que quisieron compartir con ellos su alegría por el cumpleaños, festejado por todo lo alto con la comida en la Fábrica de Tornillos.

Lo que se sirvió alimentó, pero más lo hizo todavía el cúmulo de sensaciones que se compartieron entre los que forman parte de la familia rojilla. Iván Agustín reconocía que «estar aquí me pone la piel de gallina. Los años han pasado y ver que queda este sentimiento y esta amistad, es increíble. Esta afición es superfiel, siempre está en los momentos buenos y malos y hay que reconocer al Komando que estuviera con nosotros en todas partes. Subirse ahora al carro es fácil y tenemos que valorar lo que ellos hicieron. Gente como esta hace que te hagas del Mirandés».

Se emocionó y también lo hizo Carlos Pouso que volvió a escuchar el cántico que surgió cuando él dirigía a los de Anduva. «Estoy muy agradecido y hemos acudido a esta llamada porque hay que reconocer lo que esta ciudad y esta afición hizo en algún momento por nosotros». Pouso también puso en valor que el Komando estuviera en los tiempos en los que «éramos de Segunda B y Tercera. Hasta llegar donde estamos ha sido muy larga la travesía, hay que valorar lo que te ha costado y agradecer que gente como la del Komando estuviera ahí».

Para Miguel Sola contar con peñas como el Komando «es increíble y yo tengo grabado el espectáculo que ellos generaban en la grada. Hay que felicitarles por todo lo que han hecho por el Mirandés».

Ramiro Revuelta no se quiso perder la cita y lo que quiso destacar es que «con esta fiesta del Komando se demuestra que el Mirandés es un equipo no sólo de once y tenemos que agradecer a la peña lo que han hecho por el Mirandés».

Sin palabras

Al margen de que algunos carismáticos rojillos como Rodri no sean muy habladores, ayer acabaron quedándose sin palabras porque todo eran emociones. «Hoy es un día especial, de encuentro con gente muy importante en este club y el Komando se lo merece todo porque siempre estuvieron con nosotros. Son admirables y hoy de lo que tenemos que hablar es de sentimientos». También parco en palabras era y es Julen que apuntaba que «estar aquí hoy sirve para que seamos consciente que la vida son emociones y que el Mirandés junto con el Komando nos han proporcionado muchas. Son un ejemplo y es una alegría celebrar con ellos su veinticinco años».

Roberto Ochoa, evocaba los momentos vividos como jugador y en los que «tuvieron mucha importancia los del Komando. Se me pone la piel de gallina estar aquí y recordar todo lo que nos daban en el campo, que era mucho. El juego tiene sentido por la afición. Los jugadores quieren sentirse queridos y todos hemos percibido lo que sentían por nosotros los del Komando. No queda más que felicitarles y agradecerles que ellos hayan estado siempre y valoren lo que se ha conseguido, que es mucho».

Entre los veteranos no quiso perderse la cita Clemente, que fue tanto jugador como directivo del club y por lo tanto sabe desde diferentes ámbitos lo que significa tener una peña como el Komando. «Han estado siempre con el equipo y con su forma de entender el fútbol han contribuido para conseguir que el Mirandés esté donde está, que no es fácil».

Si contentos estaban los invitados, no cabía en sí de satisfacción el presidente de la peña, Roberto Mardones que se emocionaba al comprobar la respuesta. «Hoy es un día de sensaciones y sentimientos y las palabras casi no salen».

La verdad es que no hacía falta porque lo que transmitían las caras de todos los asistentes a la fiesta que acabó con música y fuegos artificiales, dejaba patente que podía entonarse cualquiera de las canciones habituales del repertorio del Komando, todas valían, y está claro que todos podían entonar la que sale del corazón de todos los rojillos y dice: 'Qué bonito es, qué bonito es, ser del Mirandés'.