Sin bocata aún en Anduva al no poder comer en el asiento y carecer de espacios comunes

ÁNGEL GARRAZA

La afición rojilla tendrá que esperar. Uno de los alicientes que reúnen los partidos que se juegan en horario nocturno, como es el de mañana ante el Girona (21 horas), al margen de ver al conjunto rojillo en acción, es comer el tradicional bocadillo cada uno en su asiento. Esa es la cena de ese día para la mayoría, que no regresa a sus domicilios hasta pasadas las once de la noche. Pero todavía no es posible hacerlo en Miranda.

¿Por qué? En virtud de lo establecido desde la dirección general de Deportes de la Junta de Castilla y León, la competente en la materia, no se puede comer ni beber en el asiento asignado para cada persona. En la grada, vaya.

Solo se podrá comer en las zonas denominadas comunes. Que, en este caso, serían los bares y establecimientos del propio recinto. Al carecer de espacio suficiente en Anduva y al no tener nada habilitado en este sentido, ahí o en otro lugar, se confirma que, de momento, no es posible el acceso con comida al campo, porque no se puede ingerir alimento alguno en los graderíos. Sigue estando prohibido.

Tanto en Burgos (El Plantío) como en Valladolid (Zorrilla), sí que se permite ya comer pero siempre que se consuma en las zonas comunes. La norma en estos recintos, no válida aún para Miranda, revela que «los bares estarán abiertos todo el partido, pudiendo adquirir comida y bebida. Se podrán introducir bocadillos y/o aperitivos y agua embotellada (máximo 500 milímetros y sin tapón). No se permite llevar comida ni bebida a la grada. Mientras no se coma o beba, la utilización de mascarilla es obligatoria. El incumplimiento de las normas podrá acarrear en la expulsión del partido y posibles sanciones».