Aumentan las críticas por la normativa que limita el número de canteranos en la competición

A. G.

Llegan desde diversos sectores, principalmente de los entrenadores de los clubes. El caso es que en los partidos de Copa tiene que haber, como mínimo, siete jugadores profesionales sobre el césped y solo se puede alinear al mismo tiempo, como máximo, a cuatro que no tengan ficha del primer equipo, con el riesgo que eso conlleva si hay expulsiones o lesiones con las sustituciones ya realizadas con efectivos de las primeras plantillas.

Hay que tener en cuenta que a los convocados del 'B' es necesario sumar los que no juegan como profesionales en la Liga, aunque pertenezcan a su plantel (Barbu y Michelis, en el caso del Mirandés).

Así que es de prever que no habrá más de tres efectivos sobre el césped con licencia de filiales durante el partido copero. Si el viernes, el propio Joseba Etxeberria recordaba esta circunstancia al incidir en que debía combinar de la mejor forma posible a los jugadores sin vulnerar la normativa (porque es un encuentro para rotar y por las numerosas lesiones que padece el grupo), también ahora la ha criticado Pacheta, técnico del Valladolid, siempre muy explícito en sus manifestaciones.

«Tengo la alineación muy condicionada porque solo puedo jugar con tres del filial; si pongo un cuarto, como hay que tener siete mínimo del primer equipo, si te expulsan a uno estás eliminado, aunque tengas cambios. Si queremos potenciar el fútbol base, déjame poner jugadores».

No se entiende, en definitiva, que si se quiere potenciar al fútbol modesto y de cantera (del que se nutren estas entidades que no tienen recursos para fichar) se limite el cupo de canteranos sobre el terreno de juego.