Aprender a transitar un largo desierto sin tu máximo goleador y el referente ofensivo del equipo

T. C.

La lesión de Raúl García se está notando muchísimo en el funcionamiento del cuadro mirandesista. El ariete cedido por el Real Betis era el faro ofensivo de un equipo que, en muchos tramos de los partidos que ha disputado, ha adolecido dificultades para encontrar vías por las que hacer daño al rival. No son sólo los 6 goles que ha aportado al casillero del equipo, la mitad de todos los tantos rojillos hasta la fecha esta temporada; es la sensación de peligro constante que transmite el delantero de Olesa de Montserrat en cada uno de sus desmarques o disparos.

En este sentido, ante el Ibiza, todo hace indicar que el 'dragón rojo' tampoco será de la partida. Su lesión muscular ya le impidió participar en el vital duelo contra el Tenerife y este fin de semana seguirá entre algodones. Por lo general, las lesiones musculares, si no revisten de mucha gravedad, suelen solventarse en un tiempo comprendido entre 2 y 4 semanas, por lo que todo apunta a que Etxeberria y su cuerpo técnico esperarán al encuentro frente al Cartagena, en Anduva, para la vuelta del nueve, ya que no hay por que arriesgar un pronto retorno ante el Vimenor en el partido de Copa del Rey.

Con la ausencia de Raúl García, el técnico vasco está teniendo que transitar por un desierto bastante complejo. En primera instancia, optó por introducir a Mraz, el otro delantero puro que tiene en la plantilla, para cubrir el papel de Raúl, pero el eslovaco todavía no ha ofrecido demasiadas razones para mantenerse en el once ni ha convencido a Etxebe. Por ello, parece que el vasco puede optar por jugar con Pinchi de falso nueve, utilizando la movilidad del jugador para retrasar su posición o caer a bandas, que los centrales no puedan fijar su posición y engrasar así el sistema combinativo del equipo. La salida de Mraz del once también habilitaría la entrada de Gelabert, que podría completar un entramado de jugadores de calidad junto al citado Pinchi, Oriol, Prados y Nico Serrano.

Sea como fuere, la baja de Raúl se ha tornado un auténtico quebradero de cabeza para el conjunto rojillo, tanto por su rendimiento goleador como por el peso que ha adquirido en el funcionamiento del cuadro, ya que hace las veces de referente, aporta una salida en largo, fija a los centrales contrarios y también posee juego aéreo.