El central Raúl Navas permaneció 'entre algodones' durante la semana, llegó a tiempo y marcó el segundo tanto que daba la tranquilidad al conjunto rojillo. / Avelino Gómez

Como en Anduva, en ningún sitio

Intratable en casa, el Mirandés logra la quinta victoria seguida como local y se instala en mitad de la clasificación

ÁNGEL GARRAZA

Un botín de enorme valor. Es lo que consiguió un Mirandés que continúa imparable en Anduva. Cinco triunfos y un empate en sus últimas seis comparecencias ante la hinchada jabata aleja a los rojillos del pozo y permite que se instale en mitad de la tabla. Es undécimo. Una situación que se veía tan lejana hace un par de meses. El 2-0 final ante el Lugo permite alcanzar los 30 puntos y dejar a este adversario a nueve, que son diez con el golaveraje; al Ibiza, a 14 y al Málaga, a 10. Está a cinco del descenso, pero con tres rivales a los que descuelga y con otros ocho equipos por detrás hasta llegar a la decimonovena plaza, la primera que conduce a Primera RFEF. Queda mucho, pero ya llueve mucho menos. La ventaja, al menos con los tres últimos, es considerable.

El conjunto de Etxeberria se muestra intratable en casa desde hace tres meses. Ayer lo volvió a demostrar. Fue muy superior a un oponente... que no puso oposición. Solo en los cinco últimos minutos, cuando los locales se quedaron con diez hombres sobre el césped al ser expulsado Manu García con roja directa por una dura entrada.

Hasta entonces, la diferencia de nivel entre unos y otros había sido ostensible. Hasta el punto de que el resultado era, incluso, corto. El once tipo del elgoibarrés se encuentra en un espectacular estado de forma. Y con confianza. Si, además, el contrario, en este caso el cuadro gallego, es un bloque muy limitado (ha quedado patente en los dos choques frente al Mirandés) la balanza tiene que inclinarse hacia el lado rojillo.

La presencia de Ramón Juan en la portería en detrimento de Alfonso Herrero y la variación ya esperada de Gelabert por Beñat Prados fueron las novedades en el once inicial ante un conjunto agazapado. Dejó la pelota al Mirandés en busca de alguna transición o balón parado, acciones mediante las que aprovechar sus escasas llegadas al área.

Un 5-4-1, con Chris Ramos como hombre más adelantado, eran las líneas propuestas por los ayer de amarillo cuando defendían. Vinieron a defender y a no recibir gol. A los dos minutos, Gelabert y Pinchi ya habían probado suerte desde lejos a través de sendos tiros muy defectuosos. Del Lugo no había noticias en el apartado ofensivo.

Roberto López, que en los prolegómenos había recibido el trofeo al mejor jugador de Segunda en diciembre, lo intentó en otras dos ocasiones ante la tupida zaga que habían implantado los gallegos. La pelota era de los locales, quienes al filo de la media hora la introdujeron en el fondo de la red de la meta de Whalley. Pinchi, en el área pequeña, sirvió de tacón tras un rechace a Raúl García, quien en dos ocasiones (la primera dio en el poste) marcó a placer. Otro tanto más para el goleador.

Si había un equipo que había merecido anotar hasta entonces ese era el Mirandés. El panorama, después, tampoco es que cambiase en exceso porque el Lugo no varió sus planes.

Solo en los cinco minutos finales antes del descanso asumió el control, pero sin generar peligro. En estos 45 minutos se había mostrado, probablemente, como el equipo más flojo que ha pasado por Anduva esta campaña. Superado en todo por un buen bloque jabato. Mucho tendrá que cambiar si no quiere sufrir al final del curso el desenlace que lleva evitando desde 2012. De hecho, hasta el minuto 52 no se acercó con intención Y fue tras un fallo defensivo. Cuéllar chutó mal.

El resultado, que era bueno, se antojaba corto por los merecimientos de unos y otros y por el temor que siempre existe a un posible bajón en los últimos compases del encuentro al no haber excesivo banquillo ni sustitutos naturales en algunas demarcaciones. El rival podía hacer daño en cualquier acción aislada o balón aéreo. Altura tiene para intentarlo, si bien da la impresión de que no dispone de muchos más recursos.

Dio un paso hacia delante en el segundo tiempo, pero le faltaban ideas y calidad. No inquietaba a Ramón Juan, pero un marcador por la mínima siempre es inquietante.

Había que ampliarlo y lo consiguió Raúl Navas. El central se encuentra 'entre algodones' algunas semanas (como la pasada) pero da la talla. Lo hizo tras aprovechar un servicio de Raúl García, al que no llegó en primera instancia Gelabert. Pero el defensa, desde atrás, remató con la izquierda a placer para aumentar de manera definitiva la ventaja.

El Mirandés jugaba a placer. La calidad técnica de unos jugadores, los once de inicio que ya han avanzado en compenetración, salió a relucir. Juanlu (gran partido el suyo) firmó una notable jugada por su costado pero su disparo con la zurda se marchó desviado (si entra es el gol de la jornada); y Raúl García tuvo el tercero pero después de hacerlo todo bien no estuvo atinado.

Manu García, habitual primer cambio, dio descanso a Gelabert (otro sobresaliente partido) a falta de 20 minutos, en los que por regla general baja enteros el equipo rojillo porque no hay fondo de armario suficiente. Jofre se incorporó por Roberto López, segundos antes de que Pinchi enviara al larguero un tiro con mucha intención.

Las notas negativas, ya en el tramo final, llegaron, en primer lugar, con la salida de Raúl García, lesionado (tiene un fuerte golpe en una ceja). El mirandés Nacho Castillo se sumó en su lugar para ubicarse como interior izquierdo mientras el jugador a préstamo del Espanyol se colocó como referencia en ataque.

Y en segundo, con la expulsión por roja directa de Manu García. Recibió amarilla, pero el colegiado García Verdura fue avisado desde el VAR; cambió de cartulina en el 88. Por fortuna, y aunque hubo seis minutos de añadido, no dio tiempo a más. Solo para que Ramón Juan se luciera en el 95 a un disparo a bocajarro de Señé. Nueva victoria en casa para despegarse del fondo de la tabla.