Alejarse del gol como sinónimo de aproximarse a la derrota

Si consigue vencer en su siguiente salida, el Mirandés igualará el arranque como visitante de la temporada pasada. /N.C.
Si consigue vencer en su siguiente salida, el Mirandés igualará el arranque como visitante de la temporada pasada. / N.C.

El Mirandés perdió en Torrelavega su primer choque de liga y sumó el primer encuentro sin anotar al menos un gol

TONI CABALLERO

Es una verdad de Perogrullo, pero el fútbol se basa fundamentalmente en marcar más goles que el rival y, si no eres capaz de marcar ninguno, te acercas a la derrota de manera peligrosa. El Club Deportivo Mirandés llegó el domingo a Torrelavega como el mejor equipo visitante de la categoría, con un empate y cuatro victorias consecutivas a domicilio, para enfrentar a un conjunto cántabro con problemas y en puestos de descenso. A las inercias contrapuestas, hay que sumarle que los rojillos acumulaban diez encuentros de liga sin conocer la derrota, lo que denota una regularidad y una consistencia en los resultados a resaltar.

Con este puñado de razones, pocos se atrevían a diagnosticar el partido en El Malecón como uno de los más complicados del curso o entregarle la vitola de favorito al equipo local. Pero el fútbol también es así, imprevisible y mágico. La escuadra rojinegra sumó su primera derrota en la Comarca del Besaya después de protagonizar un partido gris, muy horizontal y falto de acierto.

El equipo de Borja Jiménez llegaba a la undécima jornada basando su puntaje en el juego desplegado, apoyándose en el rendimiento ofensivo para superar a sus rivales. El domingo, la brillantez ofensiva brilló por su ausencia y, si le sumas la falta de puntería, la derrota aguarda en cualquier despiste.

Así fue, Jiménez reconoció en la rueda de prensa que el penalti malogrado por Yanis en la primera parte pudo marcar la diferencia, como sí lo hizo e l materializado por Camus para los locales en las postrimerías del choque. Los rojillos gozaron de unas cuantas ocasiones de gol, muchas menos que habitualmente, y acabaron pagando su falta de juego y puntería.

Después de diez jornadas invicto, con cuatro victorias y seis empates, el primer cero de la temporada llegó en Torrelavega. Cero en puntos y cero en goles anotados, porque también fue el primer duelo de la actual liga regular en el que los rojinegros se quedan sin perforar la portería contraria. Diez encuentros anotando, al menos, un gol que evitase la derrota. Tanto es así que, en el otro partido de la actual campaña en el que Mirandés no ha anotado, en este caso fue en Copa del Rey, los de Anduva también acabaron perdiendo por 0 goles a 1 ante el Racing de Santander.

Por ello, se puede afirmar que el Mirandés necesita presentar eficacia ofensiva incluso más que el resto de equipos, ya que en la faceta defensiva aún no ha conseguido encontrar la solidez y consistencia reflejada el curso pasado. Limones ha encajado 11 goles en el mismo número de jornadas, o lo que es lo mismo, un tanto por encuentro,. Una cifra muy reseñable para un equipo llamado a estar arriba en la categoría de bronce, que obliga a marcar en todos los choques para no perder y a hacerlo en dos ocasiones para conseguir el triunfo.

A día de hoy, después de la derrota en Torrelavega, el Mirandés se mantiene como tercer clasificado del grupo segundo de Segunda B con 20 puntos después de once jornadas. Los rojillos han sumado su primera derrota en el undécimo choque liguero. El curso pasado, el equipo liderado por Pablo Alfaro sumaba 27 puntos después del mismo número de encuentros y no perdió su primer partido de liga, porque en Copa cayó en Cartagena en la segunda ronda, hasta la decimotercera jornada de competición, 1 a 0 ante el Osasuna B en Tajonar. Precisamente, aquel duelo, al igual que el del domingo en Torrelavega, también fue el primero en el que los rojillos no consiguieron anotar ni un solo gol.

El Mirandés ha conseguido sumar 20 puntos de los 33 posibles hasta la fecha, cifra nada desdeñable que podría ser aún mayor de haber materializado con mayor frecuencia el juego desplegado. La temporada pasada, a estas alturas de competición, se acumulaban 27 puntos de 33 posibles en lo más alto de la tabla clasificatoria con el mejor arranque de campeonato de la historia de la entidad. Son datos cuantificables que no guardan relación con el juego y merecimiento desarrollados este curso.

Dentro de una clasificación global de Segunda División B, el Racing de Santander ocupa el primer puesto entre los ochenta clubes de la categoría de bronce. Los cántabros suman 26 puntos, ocho victorias, dos empates y una derrota. Por detrás, UCAM Murcia y Ponferradina, con 25, y Melilla, con 24. El Mirandés es el décimo mejor equipo de Segunda B después de su primera derrota y sólo uno de los veinte primeros equipos ha encajado más goles en contra que los rojillos: Real Oviedo Vetusta, con 13.

En palabras del técnico mirandesista, Borja Jiménez, la derrota puede servir para «poner los pies en el suelo», analizar qué ha sucedido y redirigir el rumbo según las circunstancias. «Hay veces que perder te puede venir bien», aseveró el abulense, que a buen seguro tratará de extraer el máximo de información relativa al choque con los suyos. Por que no siempre se puede superar al rival por juego y generar infinidad de ocasiones, los rojillos ya saben lo que es enfrentar un duelo igualado, cerrado, «con un juego poco fluido» y acabar derrotados por no aprovechar una de las pocas tentativas de gol. La importancia de materializar el penalti y de adelantarse en el marcador, aspecto que otorgó ventaja en el resto de salidas anteriores, salvo en la remontada de Lezama, y acabó desembocando en rédito en forma de puntos para los rojinegros.

La primera derrota puede, «paradójicamente», ayudar al equipo a ser mejor; pero es evidente que el Mirandés actualmente, y hasta que logre cerrar su puerta regularmente, está condenado a traducir su ataque en goles si quiere sumar puntos en las sucesivas jornadas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos