Los técnicos y la plantilla se conjuran para mejorar la fluidez y el juego del Mirandés

Los técnicos y la plantilla se conjuran para mejorar la fluidez y el juego del Mirandés

«Poco a poco, hay que jugar mejor al fútbol y crear más ocasiones», admiten los futbolistas y Pablo Alfaro confía en que «todos den más de sí»

ÁNGEL GARRAZA

Es un equipo unido. Así se demostró cuando todos los jugadores rojillos hicieron una piña en el círculo central ante la afición después de acabar el último partido contra el Bilbao Athletic y de conseguir el gol del empate en el minuto 93. El buen ambiente parece reinar en la plantilla, que se junta después de entrenar para reunirse en torno a una barbacoa, como hizo la semana pasada y, además, se trata de un bloque que lo intenta hasta la conclusión del encuentro, como queda reflejado en los goles que ha marcado en los compases finales de los tres últimos partidos. Pero todo esto no es óbice para que desde dentro se admita, como cualquier trabajador en el ejercicio de su profesión, que hay cuestiones que conviene mejorar si se quiere aspirar hasta el final al premio deseado.

Y quién mejor que el capitán, Gorka Kijera, para ponerlo de manifiesto al ser una voz autorizada, en otro alarde más de sinceridad. Aunque los resultados son óptimos –el Mirandés se ha medido al segundo y cuarto clasificados, Sporting B y Racing, pero también a los dos colistas y al quinto conjunto por la parte inferior de la tabla– el juego del equipo, la salida de balón, la profundidad, las llegadas al área rival, los jugadores con escaso protagonismo sobre el césped, las ocasiones en el marco contrario y las disputas individuales no se inclinan tanto del lado del equipo como la hinchada mirandesista quisiera. Los jugadores lo saben y prueba de ello es que, en ocasiones, llega la precipitación, como sucedió este pasado domingo ante los bilbaínos.

«Por carácter y sin rendirse, sacamos un punto que parecía perdido», señalaba Kijera al hacer referencia al aspecto positivo, que también lo tiene un equipo que pelea hasta el último pitido del colegiado, un hecho siempre loable, como lo demuestran los últimos siete puntos que ha sumado en los instantes finales de los tres últimos encuentros de la Liga del Grupo II.

Pero, al mismo tiempo, admite que falla «el último pase, los remates y las llegadas, que tampoco hay muchas, aunque en mi opinión sí que en este partido tuvimos algunas más que en otros que igual nos merecimos menos y obtuvimos un resultado más positivo».

El lateral izquierdo, en este sentido, asume que «poco a poco, tenemos que jugar mejor al fútbol y crear más ocasiones». Tal es así que el de Hernani destaca el papel que está ejecutando Limones. El portero se ha convertido en el salvador con sus intervenciones. «Salva muchas; es un jugador destacado e importante para nosotros que está dando puntos», confesaba tras la disputa de la sexta jornada.

También utiliza una palabra para definir al cancerbero. «Es valiente», lo que siempre aporta «seguridad». Afirma que «sus salidas siempre son buenas y eso te da mucha tranquilidad; yo cuando veo que sale, ya me aparto». El principal baluarte en la retaguardia es elogiado por sus compañeros, quienes consideran que la solidez defensiva va a marcar al final de la temporada la clasificación final de cada uno.

«El Burgos, que no ha encajado, y nosotros también, que solo hemos recibido dos goles en seis partidos, estamos en la parte alta. Hay que ser fuertes atrás y trabajar mucho la parcela defensiva porque eso vale mucho».

Pablo Alfaro, por su parte, sostiene que también es necesario adaptarse a otra categoría. «Hay que pasar el purgatorio porque sí que es cierto que hay situaciones que son menos vistosas. Sirve de cura de humildad. El año pasado llegué ya en una situación crítica y exquisiteces tampoco se daban tantas y además te ibas con las orejas gachas».

El entrenador rojillo mantiene que «la exigencia sigue siendo muy alta y debe ser así, pero los factores que desequilibran no sobran».

Apuesta por los que están

Acerca de si el equipo va a intentar seguir siendo efectivo por encima de todo lo demás o va a dar un paso más en cuanto a juego, apunta que «nos debemos exigir todos, yo el primero. Y mantener lo bueno que podamos ya tener en cuanto a solidez, solidaridad, seriedad y ser fiables; eso, no lo tenemos que perder y, al mismo tiempo, mejorar cada día un poco más».

El de Zaragoza pone de manifiesto que «queremos que los jugadores que tenemos, porque apostamos por ellos, poco a poco todos den más de sí; que la línea de tres cuartos esté más acertada, que la fluidez en el fútbol vaya apareciendo y que seamos capaces, siempre que podamos, de ser más efectivos de cara a gol porque el partido no tiene nada que ver cuando metes uno en el minuto diez que al final, ya que cuanto antes lo hagas el rival se va a abrir más pronto. Todo eso tiene que aparecer y estoy seguro de que en este equipo va a salir».

No es cuestión de poner el acento en un solo futbolista o en una demarcación determinada. Lo deja claro el inquilino del banquillo mirandesista. «No se trata de que falle un jugador ni de que no se haya encontrado en el mercado otro para un puesto específico; sí que es cierto que tenemos que saber convivir con esa exigencia que trasladáis y que entiendo perfectamente porque no nos debe asustar», asume Alfaro, que admite que al equipo aún le falta para ser lo que él quiere que sea.

Desde la dirección deportiva, en cualquier caso, se subraya que lo importante es que el equipo llegue bien al día 13 de mayo, que es cuando finaliza la Liga y empieza el ‘play off’, que solo pueden jugar cuatro equipos previa clasificación en el campeonato regular.

De momento, el Mirandés es tercero en la clasificación, a dos puntos de la cabeza de la tabla, y este próximo domingo visitará al Vitoria en Olaranbe, un duelo fijado para las cinco de la tarde en la vecina localidad alavesa.

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