El técnico dice que «es un filial atípico, no tan joven y cómodo sin balón»

El entrenador rojillo destaca que el Vitoria «tiene gente fuerte, de elevada estatura, que en tres cuartos imprime velocidad al juego»

ÁNGEL GARRAZA

«Esperamos enfrentarnos a un filial que es muy atípico por varias razones: primero, por serlo del Eibar, fuera de su ciudad; también por la edad de sus componentes, que varía respecto a otros equipos de estas características porque tampoco se trata de un rival muy joven, que no lo es. Y además, no se encuentra tan incómodo sin el balón, como sí les pasa a otros filiales». Es la radiografía que efectuó Pablo Alfaro sobre el conjunto que se medirá mañana al Mirandés. Un equipo nodriza, sí, pero con unas peculiaridades que le hacen separarse de lo que es el denominador común de este tipo de escuadras.

Destaca, en este sentido, que se trata de «un adversario muy fuerte, de mucha estatura. Nos planteará dificultades diferentes y deberemos proponer situaciones que les incomoden», apostilló antes de revelar que «habrá que modificar algún matiz, pero la idea no es cambiar nuestro estilo ni nuestra forma de jugar; sabemos que es un equipo que compite muy bien y que en su casa no ha perdido ningún partido de los tres que ha jugado a pesar de estrenarse en la categoría. Hay que adaptarse a todo, principalmente cuando juegas fuera de casa; y lo haremos».

Aunque no elabora tanto el juego desde atrás y sí que tiene gente poderosa físicamente, «a partir de tres cuartos de campo intenta imprimir mucha velocidad al juego; son dos medios centros muy posicionales, que abandonan muy pocas veces su sitio. Todo eso hace que aunque sea un filial, no es el equipo al que estamos acostumbrados a ver bajo esa denominación».

Respecto a si puede ser un partido largo, a tenor de cuándo logra el Mirandés sus goles (en los instantes finales en los tres últimos compromisos), considera que «están siendo todos así; eso, puede pasar. Muchas veces cambian de rumbo en función de quién es capaz de adelantarse y ahí tenemos que estar atentos para variar a nivel táctico, de intensidades y de planteamiento. Ojalá seamos nosotros quienes nos adelantemos».

El Vitoria que aguarda a los rojillos mantiene la columna vertebral de la temporada anterior, cuando ascendió. Siguen Azkue (el mediocentro es uno de sus jugadores destacados), Sarriegi, Julen López, el defensa Ibargoien, Etxaburu y el portero Markel Areitio, que ha disputado los dos últimos encuentros de competición.

«Creemos que tienen sitio y los que fueron artífices de ese histórico ascenso pensamos que debían jugar en la categoría superior», exponen desde el cuerpo técnico del grupo vitoriano.

Y se ha hecho con los servicios de otros futbolistas, muchos de ellos pertenecientes al Eibar. Ha llegado el portero Cebriá; el defensa Amelibia, Koldo, el lateral izquierdo Cipetic (croata), Alfonsito, Pastor o Diego Martínez, entre otros.

21,5 años de media

El bloque vitoriano presenta una media de edad superior a la que, por ejemplo, tienen Sporting B y Bilbao Athletic, los dos filiales con los que ya se ha visto las caras el Mirandés. Estos dos últimos arrojan 20,4 años entre todos sus componentes, mientras que el adversario de este domingo llega ya a los 21,5.

La razón estriba en que tiene más efectivos que contabilizan 23 años. Hasta seis: el defensa Amilibia, los centrocampistas Alfonsito, Etxaburu y Barrenetxea y los puntas Koldo Obieta y Fran Pastor.

Fotos

Vídeos