La reacción rojilla tendrá que esperar

Sobran las palabras./María Gómez
Sobran las palabras. / María Gómez

La incesante lluvia convirtió el campo de Les Caleyes del Lealtad en una auténtica piscina, y ahora habrá que buscar una fecha para jugar el partido aplazado

MARÍA ÁNGELES CRESPO

«Hora y media antes del comienzo del partido, tras realizar la pertinente revisión del estado del terreno de juego de Les Caleyes, compruebo que una parte importante del mismo se encuentra completamente inundado, especialmente las zonas de las líneas de banda, producto de las intensas precipitaciones acaecidas en las últimas horas.

Transcurridos unos 40 minutos desde nuestra llegada, las condiciones han ido empeorando, llegándose a inundar la practica totalidad del terreno de juego, así como el acceso a la zona de vestuarios, a los cuales no hemos podido acceder. Estas condiciones imposibilitan totalmente hacer rodar el balón, así como distinguir las líneas que delimitan el terreno de juego, por lo que considero que éste no está apto para la práctica de fútbol.

Consultado con el delegado de campo y personal del club, nos comunican que no disponen de medios suficientes para retirar el agua en un periodo razonable de tiempo. Asimismo, consultadas las previsiones meteorológicas para las próximas horas, éstas son desfavorables, ya que están previstas más precipitaciones en la zona. Por todo ello, y tras agotar todos los medios a mi alcance, tomo la decisión de suspender el encuentro, estando conformes ambos delegados», así es como se refleja en el acta redactada por el colegiado vasco Ibai Rezola Etxeberría la suspensión del partido que debía haberse disputado ayer a las doce del mediodía en Villaviciosa entre el Lealtad y el Mirandés.

Es en ocasiones como éstas cuando bien merece la pena aplicar lo de que una imagen vale más que mil palabras. El estado del terreno de juego no dejaba ni el más mínimo resquicio para la duda, y nadie puso objeciones a la decisión adoptada por el árbitro encargado de dirigir el encuentro.

Era el de ayer un partido muy importante para los intereses tanto de los rojillos como del Lealtad, por razones bien distintas en función de su puesto en la clasificación, sí, pero fundamental para las aspiraciones de los dos, y ambos tuvieron que asumir que ante los imponderables nada se puede hacer.

Ahora lo que toca es esperar para ver cuál es la fecha elegida para que todos los que compiten en el Grupo II de Segunda B aparezcan en la clasificación con el mismo número de partidos disputados, y todos puedan conocer la situación real en cuanto a puntos de sus rivales.

Es evidente que la proximidad del final de la Liga regular –ayer se disputó la trigesimoprimera jornada de las treinta y ocho–, hace más perentorio que se tome pronto la decisión y que el Lealtad-Mirandés se disputo más pronto que tarde.

La incertidumbre a estas alturas de la temporada no es positiva para nadie y no pueden alargarse los plazos para que ninguno de los dos afectados por esta suspensión sepa ya cuál es su situación en la tabla; algo que, de producirse, desvirtuaría la clasificación.

Así las cosas una de las opciones que se está barajando y estudiando es que se pueda aprovechar el tiempo de la Semana Santa, es decir los próximos días para que los rojillos vuelvan a desplazarse hasta Villaviciosa para medirse al Lealtad. Los clubes tendrán que ponerse de acuerdo y en cuanto se conozca la decisión, se hará pública.

Regreso y a entrenar

Nada más conocerse la decisión de la suspensión del partido la expedición rojilla emprendió el viaje de regreso a Miranda, nada más había ya que hacer allí, y el míster aprovechó disponer de toda la plantilla para dirigirse con todos hasta Anduva y realizar allí un entrenamiento.

Por lo que respecta a los aficionados que se había decidido por hacer viaje hasta Villaviciosa los que ya estaban allí porque habían llegado el sábado hicieron lo mismo que el equipo, montar en el autobús y volverse de inmediato.

Hubo también algunos que planificaron su viaje en el día, salieron de Miranda muy temprano con la intención de llegar a su punto de destino a la hora del comienzo del partido, pero lo cierto es que algunos porque fueron avisado y otros porque comprobaron que la lluvia no dejaba de caer en toda la ruta, decidieron darse media vuelta después de hacer una parada en Unquera. El partido lo verán otro día.

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