Más puestos de trabajo a pesar del descenso

María José Suárez y Andrea Valerio son dos trabajadoras del club. /A. GÓMEZ
María José Suárez y Andrea Valerio son dos trabajadoras del club. / A. GÓMEZ

El Mirandés mantiene a las 6 personas de oficinas e incrementa el organigrama técnico con más efectivos de los que contaba en pasadas campañas pese a abandonar el fútbol profesional

ÁNGEL GARRAZA

No es lo habitual. Y así se reconoce. Un ejemplo: ‘El Mallorca despide a una decena de trabajadores tras el descenso a Segunda B’; ese era el titular que se leía hace unos días en la prensa balear. La medida afectó a todos los estamentos: personal de oficinas, utilleros, fisioterapeutas, etcétera. Se trata de un club que mueve mucho más dinero que el Mirandés, pero el malestar en el personal insular es grande ante esta situación en la que se han visto implicados empleados que llevaban varias décadas de dedicación y esfuerzo en la entidad bermellona. En mayor o menor número, lo cierto es que es un hecho que se convierte en denominador común de todos los clubes que descienden de categoría y más, si el fatal desenlace se produce de la LFP al fútbol semi profesional, donde es evidente que los ingresos nada tienen que ver entre una y otra división. En Segunda B ya no se contabiliza el dinero de la televisión y eso supone una merma demasiado relevante en el capítulo recaudatorio.

A pesar de ello, el Mirandés, más modesto, rompe moldes. «No solo hemos mantenido a todo el personal, sino que se ha incrementado», apostilla el presidente, Alfredo de Miguel. «Ya lo dije en su momento, que se dotaría de los recursos suficientes para mantener una estructura de club de Segunda División y es lo que se está haciendo».

De entrada, las seis personas que trabajan fuera de todo lo que está relacionado de manera estricta con el rectángulo de juego –el ‘personal de oficinas’– se mantienen en su puesto. El director general, Ricardo Cantera; la jefa de Protocolo y atención al socio, María José Suárez; el responsable de Administración y Contabilidad, Miguel Eguíluz; el jefe de Prensa, Diego Alcalá; y las dos personas que se encargan de la tienda, las taquillas de Anduva y de otras funciones cada vez que hay partido en Anduva, ya sea amistoso u oficial: Andrea Valerio y Olivia Pérez.

Todas estas personas estaban en Segunda y continúan en Segunda B cuando lo más normal es la desaparición de puestos y la fusión en uno mismo de varios cargos y misiones que siempre han ido separadas. Así seguirán en el Mirandés.

Si este personal se ha mantenido, el que se ocupa de las funciones propias del ámbito deportivo se ha ampliado, también en contra de lo que suele ser norma general en otras entidades. No es menos cierto que en anteriores temporadas, cuando se arrancaba con Carlos Terrazas al frente, éste aglutinaba varios cargos y se optaba por no cubrir otros al entender que no eran estrictamente necesarios para el buen funcionamiento del equipo en el campo. Esa situación, ahora, ha variado.

Pablo Alfaro, al frente de la primera plantilla, está rodeado de más personal que cuando llegó al club, en la recta final del curso pasado. Su segundo es Miguel Alonso; fue Jorge Martín, el que era técnico del filial y coordinador del fútbol base, quien hizo las veces de ayudante en los últimos meses de la temporada 2016/17; el preparador físico es Pablo de la Torre y ahora se cuenta con un encargado de porteros, Luis Pascual (al final del ejercicio anterior estuvo ocupado ese puesto por Juanma Cruz, pero en los últimos años estuvo vacante).

Al margen de esta novedad con respecto al inicio de temporadas anteriores, también se contabiliza un director deportivo; Jesús Seba tiene esta responsabilidad que antes recaía en Terrazas. El organigrama, además, se ha ampliado con un asesor técnico: Chema Aragón.

Un hombre de la confianza de Alfaro, que sirve de ojeador, colaborador y que también se encarga, entre otras cuestiones, de grabar los partidos del Mirandés, como hizo este pasado sábado a petición del entrenador aragonés. Algo habitual que se hace en otros clubes, como se puede apreciar en Anduva en las filas rivales y que ahora también podrá secundar el conjunto mirandesista.

Y continúan los dos fisioterapeutas, Daniel Salazar y Fernando Urtasun, la médica Arantxa Barruso, el delegado, Roberto López de Davalillo, un fijo ya desde hace un buen número de años en el banquillo del Mirandés al servicio del equipo y del cuerpo técnico. En esta ocasión, el utillero vuelve a ser esta temporada Eugenio Pérez después de que hasta hace poco se encargara del mantenimiento de las instalaciones.

En definitiva, no solo se ha mantenido al personal (salvo algún cambio puntual como el del utillero) sino que se ha aumentado la plantilla de trabajadores del cuerpo técnico. Es un organigrama más propio de Segunda División. De hecho, hay más empleados que en muchos momentos de la andadura del club en la LFP.

«No podemos dar ahora un paso atrás a pesar de haber bajado porque lo que queremos es estar arriba y lo vamos a intentar», apunta De Miguel. Acerca de los recursos que se destinan para la plantilla,subraya que se trabaja según el plan trazado. «Y todavía faltan jugadores por venir» recuerda.

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