La plantilla ensaya las transiciones ofensivas en la vuelta a la actividad

El Mirandés trabaja los ataques con cuatro efectivos, incide en las incorporaciones desde los costados y en finalizar las jugadas ante la meta

ÁNGEL GARRAZA

El primer equipo comenzó ayer a preparar la séptima jornada del campeonato del Grupo II, que le llevará hasta la vecina Vitoria para jugar ante el conjunto que lleva ese mismo nombre. Tras la tarea de recuperación que llevaron a cabo los que jugaron el domingo y el día de descanso que disfrutaron el martes, ayer fue cuando todos juntos comenzaron a ensayar lo que puede dar de sí el envite ante el recién ascendido a Segunda División B.

Fue en doble sesión y por más tiempo de lo que viene siendo habitual. Tras ejercitarse en primer lugar en el anexo de más reducidas dimensiones, mientras los porteros entrenaban aparte, todos se sumaron a la actividad que estaba preparada en el campo 2, donde se hizo hincapié en las transiciones ofensivas, un capítulo del juego que el cuerpo técnico quiere mejorar y que, asimismo, es uno de los argumentos atacantes que pretende poner en práctica dentro de tres días en Olaranbe.

Cuatro jugadores, dos por banda y otros tantos por dentro, eran los que recorrían parte del campo, desde la propia zona defensiva, para finalizar la jugada, requisito que también se demanda por parte de ambos entrenadores.

Velocidad y efectividad es lo que se busca cuando, principalmente, se robe el balón al contrario o lo tenga en su poder el Mirandés. Rápidas transiciones con las que sorprender al rival, que siempre estará más descolocado que si el desarrollo del juego fuese posicional.

Esta tarea ocupó gran parte del tiempo que la primera plantilla permaneció sobre el césped. También se acotó parte del rectángulo de juego para trabajar, posteriormente, a modo de partidillos en espacios más reducidos.

Olaranbe, medidas normales

No obstante, las medidas de Olaranbe, el campo donde jugará el Mirandés el domingo y que esta campaña utiliza en Segunda B el Vitoria se ajustan a lo que se considera habitual: 105x70 metros, siempre según los datos oficiales.

Sí que es mucho más reducido el entorno del rectángulo de juego, con una grada que da cobijo a solo 500 espectadores mientras el resto debe seguir de pie, alrededor del terreno de juego, la evoluciones de los futbolistas. Son las instalaciones que utiliza el Aurrera, otro club enclavado en la vecina localidad alavesa y que trabaja la cantera.

Son terrenos municipales. Sin embargo, su cesión para que juegue ahí el Vitoria no fue este verano acogida con agrado por parte del club grande y referencia de esta ciudad: el Alavés. Entendían que no podían utilizarlos al ser filial de una entidad radicada fuera de Álava: el Eibar, rival del conjunto babazorro.

El Mirandés, mientras tanto, vuelve hoy a entrenar en el campo 2, aunque solo en horario matinal y para mañana está prevista la sesión a puerta cerrada en Anduva.

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