Pachanga para despedir el año

El partido sirvió de entrenamiento para los dos equipos./Donezar
El partido sirvió de entrenamiento para los dos equipos. / Donezar

El Mirandés empata en Haro en el Trofeo de Navidad en el que participaron todos los miembros de la primera plantilla, junto con tres jugadores del filial rojillo

ÓSCAR CASADO

Una pachanga para despedir el año y para sudar los posibles excesos del parón de Navidad, antes de marcharse para disfrutar de la Nochevieja. Poco más se puede decir de un encuentro amistoso en Haro en el que los rojillos empataron a uno. Como anécdota quedará que los jarreros se llevaron el Trofeo de Navidad en la tanda de penaltis, tras convertir los cinco lanzamientos.

Este fue el final a una mañana en la que el técnico rojillo, Pablo Alfaro, viajó con toda la plantilla y con tres jugadores del filial. Sobre el césped, los menos habituales fueron los que dispusieron de una mayor cantidad de tiempo, en un encuentro que se disputó en dos partes de cuarenta minutos. De esta manera se afrontó un duelo preparatorio, en el que lo importante era poder correr para recuperar el ritmo a una semana para que empiece la segunda vuelta de la competición

El míster mirandesista dio casi una hora de juego a Sergio Pérez, Puerto, Andrés del Olmo, Albistegi, Peláez, Jaime y Camacho. Una lista en la que también hay que contar al jugador del filial Unai Ranero, que jugó primero en el lateral derecho y luego en el izquierdo.

Uno de los que está necesitado de minutos es Sergio Pérez. El guardameta rojillo no pudo hacer nada en el tanto que logró en la primera mitad el Haro. Fue en una jugada embarullada dentro del área, en la que Unai aprovechó la oportunidad para adelantar a los jarreros. Al margen del tanto, dentro de este grupo de jugadores rojillos, al que se le vio más metido en el juego fue a Peláez, muy participativo sobre el césped. El que también contó fue el canterano Andrés del Olmo, pese a que el técnico rojillo había advertido en la previa que podía ser uno de los jugadores que saliera en el mercado de invierno en busca de más minutos.

En punta jugó 56 minutos Pito Camacho que pese a no haber convertido ningún tanto, contó con un par de ocasiones para poder haber abierto el marcador. La más clara fue en una jugada en la que Peláez dejó al andaluz solo ante el guardameta rival, aunque el balón no entró en la portería.

De los que saltaron de inicio, tan solo Borja salió antes de llegar al descanso, dando entrada a More, el segundo jugador del filial con el que contó Alfaro. Tras la reanudación, saltaron Paris y el tercer jugador del Mirandés B: el central, Jabaz. Kijera y Prieto fueron los dos jugadores que salieron por lo que disputaron cuarenta minutos de juego.

Cambio masivo

Con el uno a cero a favor de los riojanos, Alfaro decidió dar el final a buena parte de los jugadores titulares del equipo, que disputaron poco más de veinte minutos. En la portería entró Limones por Sergio, mientras que Mario y Melli refrescaron la defensa. Para el centro del campo salió la pareja titular con Romero y Rúper y en la parte delantera fue donde entraron: Cervero, Gila, Yanis e Igor.

Una savia nueva que se notó sobre el césped. Además, el Haro ya estaba muy cansado, muy corto de efectivos, por lo que Limones no tuvo trabajo en ese periodo final del encuentro. Con un once de juego muy reconocible, salvo la permanencia en él de Yabad, las ocasiones del conjunto rojillo no tardaron en llegar.

Una de las más claras fue un gran disparo de Rúper desde fuera del área que golpeó en el palo, cuando el portero ya estaba superado. No entró, pero poco después llegó la jugada del empate con un remate de Eloy Gila a pase de Igor Martínez. De esta manera, con permiso de los penaltis, finalizó la pachanga navideña. Una ocasión para volver a ver un partido con historia como es un Mirandés Haro, pero que en esta ocasión sirvió fundamentalmente para que los jugadores de ambos equipos sudaran los posibles excesos de la Navidad.

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