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La Segunda B que aguarda al Mirandés

Jugó ante el Baleares su último duelo en Segunda B y recibió al Racing de Ferrol en la Copa.
Jugó ante el Baleares su último duelo en Segunda B y recibió al Racing de Ferrol en la Copa. / A. GÓMEZ
  • La plantilla pasará a disponer de 22 fichas como máximo y deberá incluir, al menos, seis sub-23 y ocho licencias profesionales

El Mirandés necesitará redimensionarse. Aunque no tanto como otros clubes que acaban de dejar la LFP (Elche, Mallorca, Hércules en ediciones pasadas, etcétera). Los baleares llevaban nada menos que 36 años sin bajar al fútbol semi profesional y los ilicitanos, 18. Están más acostumbrados a moverse en los campeonatos profesionales. El primer equipo rojillo, en cambio, hasta 2012 no supo lo que era competir en Segunda División así que ahora, tras cinco años, «pasará de comer a la carta a hacerlo de menú», como dice Alfaro.

Pero así ha sido durante 85 años de historia en los que alternó su presencia en Tercera, Regional y, algunas temporadas, en Segunda B. Su techo hasta entonces. Ahora, deberá readaptarse tras su primer lustro en la LFP, pero es de suponer que ese periodo de adaptación le será más llevadero que a otros clubes que han corrido, en fechas recientes, su misma mala suerte.

De entrada, en Segunda B se aprecian novedades, significativas, en relación a la constitución de la plantilla, labor en la que están inmersos los responsables del área deportiva y desde la que, de momento, como única novedad se ha dado a conocer el fichaje del lateral Paris Adot. Al tratarse de clubes de la categoría de bronce, el número máximo de los futbolistas del plantel será de veintidós. El cupo máximo en Segunda es de 25, de ahí que la reducción que se contempla es de tres fichas.

De esos 22 jugadores, no podrá haber más de dieciséis mayores de 23 años. Es decir que todos los clubes tienen la obligación de disponer de, al menos, seis efectivos por debajo de los 23. Jugadores jóvenes, con los que se pretende fomentar el trabajo de cantera.

Los canteranos Andrés del Olmo (ha cumplido este año los 23) y el portero Moussa (tiene 22) son los que más han entrenado con la primera plantilla. De hecho, Alfaro ya admitió antes de concluir la Liga de Segunda que quería ver al centrocampista en los ensayos con la primera plantilla.

Está por ver si alguno de los dos tiene posibilidades de integrar el plantel de Segunda B. Respecto a los cancerberos, cabe recordar que tanto Sergio Pérez como Roberto tienen contrato en vigor, si bien el tinerfeño ha sido declarado transferible; no así el vitoriano.

Además, las entidades de Segunda B deberán disponer con carácter obligatorio de un número mínimo de ocho licencias ‘P’ (profesionales) desde que finalice el primer plazo de inscripciones hasta final de temporada. Este criterio podría ser dispensado bajo circunstancias excepcionales y acreditadas siempre por la Comisión de Segunda B.

Haber descendido un peldaño también supone volver a visitar campos de más reducidas dimensiones y, sobre todo, que no estarán en tan óptimas condiciones como los terrenos de juego de Segunda. Hierba sin cortar, embarrados con la llegada del invierno y, otros, de superficie artificial, lo que también supone un condicionante para aquellos que están menos acostumbrados a los campos sintéticos.

Respecto a las gradas, en el grupo que podrían meter al Mirandés (aún por decidir pero, seguro, con todos los equipos de Castilla y León) en principio, no habrá muchos recintos con aforos muy grandes como sí puede haber en otros lotes de la categoría en los que figuran conjuntos que acaban de dejar la LFP. En el Martínez Valero caben 35.000 espectadores y en Son Moix, 23.000.

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