El Mirandés es el peor equipo de 2018 al ser el único sin puntuar en los tres partidos

El Mirandés es el peor equipo de 2018 al ser el único sin puntuar en los tres partidos

Tras quedar campeón de invierno con 4 puntos más que el Sporting B, sería el colista del Grupo II en la segunda vuelta

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

La hinchada rojilla anda muy preocupada. No es para menos tras ver el juego y las sensaciones que transmite su equipo. Se acaba de medir a los dos principales rivales, a priori, para alcanzar el campeonato y el balance no puede ser más desolador: 0 puntos y, sobre todo, una imagen que dista mucho de ser la que el aficionado mirandesista espera de quienes defienden su escudo. Por mucho que en la recta final del choque frente al Racing dispusiera de dos ocasiones más o menos claras para empatar. Lo cierto es que en menos de un mes ha pasado de ser el campeón de invierno a colista del Grupo II. Las dos son clasificaciones ficticias porque no se traducen realmente en nada, pero reflejan el devenir del Mirandés en apenas tres encuentros, los que separan la primera de la segunda ronda del campeonato.

El equipo de Alfaro acabó 2017 y, por lo tanto, el primer tramo de liga como el mejor en la clasificación, con cuatro puntos de distancia respecto al Sporting B mientras que superaba en seis al Racing. Hoy, si el análisis se circunscribiera a 2018, ocuparía el último lugar de la tabla de los 20 conjuntos que integran el lote del norte de Segunda B porque es el único que no ha sumado punto alguno después de los tres choques disputados. La cuestión se agrava cuando se recuerda que el objetivo del conjunto mirandesista es ascender. Intentarlo hasta el final, al menos.

Traducido en puntuación, supone que el filial gijonés le ha recortado nueve puntos en estas tres semanas porque lo ha ganado todo y el Mirandés, en cambio, lo ha perdido todo. El Racing, el último adversario al que se ha enfrentado, ha igualado sus 43 puntos tras contabilizar seis más en este periodo, mientras que la Real B, que ocupa la última plaza de ‘play off’ y que ganó en Anduva en noviembre con mucha solvencia, se ha puesto a solo cinco cuando la diferencia era importante, de 11, en Navidad.

Ha dilapidado toda su cosecha hasta el punto de que el Burgos (quinto), al que le sacaba trece y parecía ya un oponente poco menos que desahuciado para tenerlo como adversario real, ahora se encuentra a solo seis y entre las muchas jornadas que faltan, consta el duelo que tendrá lugar en el mes de marzo en El Plantío.

Urge una reacción

Los grandes equipos (sean o no modestos) y los que tienen ambiciosos retos por delante se miden por su capacidad de reacción y su afán de superación. Urge, por lo tanto, una reacción de quienes realmente pueden posibilitarla –tanto dentro como fuera del terreno de juego– para frenar el claro retroceso, generalizado y en todos los sentidos, que experimenta el bloque rojillo.

Al menos, para que vuelvan los óptimos resultados, ya que el juego –salvo en ocasiones esporádicas y en determinados tiempos de algunos partidos– nunca ha transmitido a la grada. Más bien, todo lo contrario. Pero se ganaba por la mínima, muchas veces sin hacer más merecimientos que el adversario se sacaban adelante los partidos. En Irún, Mieres y en Miranda ante el Lealtad son los duelos que solventó con una mayor solvencia en el electrónico y sobre el césped. Frente a dos equipos que ocupan plaza de descenso directo y uno que está muy cerca. Ahora, la cruda realidad ha llegado en forma de juego muy pobre y plano, ya detectado en ocasiones anteriores –a lo que se une que hay efectivos en la plantilla que no dan la talla– y este año, asimismo, de marcadores todos ellos negativos.

Los datos no engañan. Todos los equipos del Grupo II, muchos de ellos más modestos, han sacado más puntos que el Mirandés en el arranque de la segunda vuelta. «Va a ser más dura que la primera», afirmaban a finales del pasado año futbolistas y técnicos del club rojillo. Quizás, usando este argumento a modo de escudo como previsión de lo que podía llegar: seis tantos en contra, solo dos a favor y sin puntuar es el triste bagaje en 2018.

Osasuna B es el único, junto al Mirandés, que tampoco ha puntuado, pero le falta por jugar un encuentro, el que fue aplazado por la nieve ante el Barakaldo el día 7 de enero. Solo ha disputado dos partidos, no tres como los de Alfaro. El Vitoria y el Caudal, escuadras cuya máxima aspiración radica en salvar la categoría, contabilizan un punto cada una en la segunda vuelta; dos, la Peña Sport (próximo rival este domingo) y el Barakaldo.

El mejor, el filial gijonés

El mejor en este inicio de año es el Sporting B. Los yogurines van lanzados. De revelación –ascendieron la pasada primavera de Tercera– a ser los firmes candidatos a quedar campeones. Superaron al Mirandés hace nueve días –ya fueron mejores en Anduva en la cita de la primera vuelta a pesar de que perdieron– y el encuentro que jugarán este fin de semana en El Sardinero ante el Racing les puede servir para clarificar mucho más su posición.

El Burgos, sin ningún tipo de alarde y de forma agónica, ha sumado siete puntos de los nueve que se han puesto en juego. Es el segundo mejor de este año y se ha enganchado de nuevo a la pelea por colarse en la fase de ascenso. Leioa, Real Sociedad B y Racing han contabilizado seis cada uno en este tramo.

Si el estudio engloba a toda la categoría de bronce, solo cinco de los 80 conjuntos que compiten en Segunda B no saben lo que es sacar punto alguno en este tramo; además del Mirandés, el Cerceda, en el Grupo I, el Formentera (al que parece que le ha pasado factura su exitosa andadura en la Copa) y el Badalona en el Grupo III y el Córdoba B, en el IV.

Ninguno tiene como meta el ascenso a Segunda División; solo el bloque mirandesista, que no se puede permitir esta trayectoria si quiere mantener a su afición con la ilusión intacta hasta el final.

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