El Mirandés inicia el desembarco de jugadores sub-23 con la incorporación de Jon Irazabal

Jon Irazábal en un lance con Jaime Santos en el partido disputado frente el Mirandés la pasada temporada. /E. C.
Jon Irazábal en un lance con Jaime Santos en el partido disputado frente el Mirandés la pasada temporada. / E. C.

El vizcaíno llega cedido durante un curso por el Eibar, jugó el pasado año en el Vitoria y anotó el tanto de su equipo en la visita de los rojillos

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

A menos de una semana para la vuelta al trabajo –la entidad confirmó ayer que los jugadores están citados el jueves para arrancar al día siguiente (a las 10.30 horas) el trabajo sobre el césped de Anduva–, el Club Deportivo Mirandés ha comenzado a deshojar la margarita en uno de los retos prioritarios para la secretaría técnica que dirige José María Aragón: la llegada de jugadores sub-23.

Ayer indicábamos en estas páginas que el reglamento federativo obligaba al club rojillo a incorporar un mínimo de cuatro jugadores nacidos después del 1 de enero de 1996 y el primero de ellos ya tiene nombre y apellidos: Jon Irazabal Iraurgi. La última de las incorporaciones al proyecto de Borja Jiménez cumplirá 22 años a finales de noviembre y llega procedente del Eibar, que lo cede al Mirandés para el próximo curso.

Irazabal es un lateral zurdo con evidente proyección ofensiva y cuenta con la personalidad necesaria para hacer del carril izquierdo su hábitat natural. Buena muestra de ello la ofreció esta pasada campaña, en la que completó algo menos de mil minutos a las órdenes de Igor Gordobil en el Vitoria, filial del conjunto armero.

Ya entonces sufrió el Mirandés el descaro del que ahora es uno de sus soldados. Porque Jon Irazabal fue, precisamente, el autor del único gol local en el triunfo de los rojillos (1-2) en Olaranbe. Un tremendo zapatazo con su pierna izquierda arrancó las telarañas de la portería de Limones y obligó al conjunto de Pablo Alfaro a fajarse para remontar el resultado; algo que consiguió gracias a los goles de David Prieto y Diego Cervero (de penalti).

Perla armera

Pese a las dificultades del Vitoria para mantener la categoría el pasado año (lo logró en la última jornada del campeonato), Irazabal brilló en los dieciséis encuentros en los que participó; principalmente desde el lateral zurdo –donde deberá disputarle el puesto a Kijera– pero también como extremo, dada su facilidad para crear peligro en ataque.

Son muchas las esperanzas que el Eibar tiene depositadas en el joven lateral, que destaca por su envergadura (mide 1,87 metros) y su velocidad al corte. Tanto, que pese al gran salto cualitativo entre la Segunda División B y la Primera División, Irazabal fue un asiduo en los entrenamientos de la primera plantilla, a las órdenes de José Luis Mendilibar. Además, la entidad guipuzcoana solo ha aceptado que el futbolista salga de su disciplina en calidad de cedido.

Antes de llegar a Vitoria (donde ha jugado las dos últimas campañas, logrando el ascenso a la categoría de bronce), Irazabal dio sus primeros pasos futbolísticos en Lezama, abandonando la disciplina del Athletic Club para competir como juvenil en el Danok Bat y en el Sondika.

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