El Mirandés apela a la magia de Anduva

Corral ocupó el eje de la zaga en la remontada al Cádiz (2-0; 4/1) en 2011. /A. GÓMEZ
Corral ocupó el eje de la zaga en la remontada al Cádiz (2-0; 4/1) en 2011. / A. GÓMEZ

Las remontadas ante el Terrasa, el Cádiz o el Lemona resurgen en la memoria de una afición que cree en el ascenso

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

«Es un campo peculiar», dice Vicente Moreno, el entrenador del Mallorca, al hablar sobre Anduva. Un recinto que tiene una mística reconocida en el exterior, que el club quiere recuperar este domingo. En las citas importantes. Y la que acogerá el campo de Miranda dentro de cuatro días lo es. El gol que anotó el Mirandés en la recta final del encuentro disputado en Son Moix hace concebir esperanzas porque no es un marcador imposible de voltear. Ni mucho menos. «Un gol lo marca la afición y otro, el equipo», es el comentario más socorrido conforme avanza la semana.

Y es que Anduva y el conjunto rojillo han protagonizado, de la mano, gestas que resultaban todavía más difíciles de ver cumplidas. Al fin y al cabo, un 2-0 daría el ascenso a los de Alfaro en la eliminatoria de campeones. Es un marcador que está al alcance de la mano.

Máxima concentración desde el pitido inicial –no puede ser que el rival marque en el minuto 2 en un partido de esta índole–, un partido perfecto por parte de todo el equipo, un árbitro que no dé pero que tampoco quite y que Anduva lleve en volandas a su equipo. Esa es la receta y en eso se cree. Es una conjunción de factores que ya se han unido en Miranda en años anteriores para que los rojillos pudieran firmar encuentros para la historia. Y el de este domingo es uno de esos duelos. Es más, ningún otro lo podría igualar hasta la fecha porque el de este fin de semana vale un ascenso a la Liga de Fútbol Profesional.

La eliminatoria ante el Cádiz en 2011, en un 'play off', ante otro histórico que no salía de Segunda B, es una de las más recordadas desde el domingo. Y voltear aquel resultado era más complicado porque el Mirandés venía de caer por 2-0 en el estadio Ramón de Carranza. Y lo logró con aquel recordado 4-1. Ahora, necesita una ventaja menor.

O en otra fase de ascenso, esta vez de Tercera a Segunda B. El Mirandés perdía por 0-1 ante el Lemona en el duelo decisivo y con diez hombres sobre el césped durante casi todo el choque. Aquel gol de Iván Agustín en el minuto 93 forma parte de la memoria colectiva mirandesista desde hace 15 años.

Los más veteranos recordarán otras remontadas en Copa. La más sonada fue la que obró frente al Tarrasa en 1977. El conjunto catalán estaba en Segunda y el Mirandés una categoría por debajo. Llegó a Miranda con una desventaja de 4-0 y Anduva vio como su equipo ganaba por un sorprendente 6-1, que casi nadie esperaba.

Más cercana en el tiempo está la edición copera que colocó al Mirandés en semifinales. Los entonces entrenados por Pouso cayeron en Cornellà por 3-2. Un resultado que se podía voltear, pero sin olvidar que se trataba de un equipo de Primera y otro de Segunda B. César Caneda hizo el segundo gol y puso el 2-1 definitivo que dio el pase a su equipo en la última jugada de aquel partido de 2012.

Son algunos episodios que han dado resultados épicos y memorables a los de casa y que los seguidores mirandesistas recuerdan ante la cita del próximo domingo. Eran, incluso, empresas de mayor enjundia, bien por tratarse de resultados todavía más adversos o por ser rivales de categoría superior. Ahora, los dos han quedado campeones de grupo de Segunda B y el Mirandés necesita 'solo' un 2-0. Eso sí, deberá hacer un partido completo en todas las facetas.

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