La media de público en Anduva se mantiene gracias al 'play off' y a regalar entradas

La mejor asistencia fue ante el Gernika, en el choque que cerró la Liga./ A. GÓMEZ
La mejor asistencia fue ante el Gernika, en el choque que cerró la Liga. / A. GÓMEZ

La asistencia, siempre inferior en Segunda B, descendió a medida que avanzaba la temporada hasta llegar a partidos con poco más de 2.200 espectadores

Ángel Garraza
ÁNGEL GARRAZA

Varias son las conclusiones que se desprenden respecto a la asistencia de público en la temporada recién concluida. Además de que regresó, en varios encuentros, la comunión existente entre el equipo y el conjunto de la afición, también se detectó que conforme avanzaba la campaña las entradas en Anduva descendían hasta alcanzar en algunos casos solo los 2.200 espectadores, cifras muy bajas para lo que es habitual en Miranda. Y eso que el Mirandés se situó durante todo el curso en la parte alta de la clasificación.

Alcanzó cifras significativas en los últimos encuentros –ante el Gernika y en los dos de la fase de ascenso– pero también es significativo que en ningún caso se llenó y que faltó mucho para que así fuera aunque el estadio rojillo presentara en las tres cuartas partes de sus gradas un notable aspecto. Ni cuando se regalaron entradas a los abonados (hasta tres podían recoger) se completó.

Un total de 64.977 aficionados registró Anduva desde que arrancó la competición. Se computan –siempre a tenor de los datos oficiales que aporta el club en cada partido– los 19 duelos del campeonato doméstico y los dos correspondientes al 'play off'. Arroja una media de 3.094 personas, similar a la que se contabilizó un año antes, cuando el equipo pasó la que es, por ahora, su último temporada en la LFP. Entonces, fue de 3.131, con el partido de Copa.

Cabe destacar que más de 14.000, en concreto 14.353, se reunieron en Anduva en los tres últimos partidos oficiales: frente al Gernika, que es ante al que se rubricó el segundo campeonato en la historia de la entidad en la división de bronce y contra Mallorca y Extremadura, cuando estaba ya en juego el ascenso.

De no ser por estas tres citas, se habrían dado cita 41.404, lo que arrojaría una media de 2.300 personas. Muy pobre para lo que es la afición en Miranda. Y es que frente al cuadro vizcaíno, con el que se cerró el torneo de la regularidad se congregaron 5.133, en la que fue la mejor entrada de toda la campaña.

Al margen de que era el final de la Liga, el motivo de esta notable afluencia fue que el club adoptó la medida de regalar hasta tres entradas a cada abonado, mientras que el resto pagaba solo 5 euros. Aun así, no se llenó si se tiene en cuenta que la capacidad del campo municipal, cedido al club, supera ligeramente las 5.700 personas.

Tampoco se colgó el cartel de 'No hay entradas' en la fase de ascenso. Contra el Mallorca, en el partido de vuelta, estaba en juego remontar un 3-1 en contra y subir de forma directa a Segunda División. Menos de 4.500 hinchas que se supone apoyaban al Mirandés (pagaban todos) en las gradas porque otros 400 animaban a la escuadra balear. Y ante el Extremadura se llegó muy justo a los 4.000 porque 350 viajaron de Almendralejo.

El curso arrancó con asistencias entre los 2.700 y 2.500 espectadores. Con excepciones, como cuando jugó el Burgos (4.655), si bien 1.100 seguidores eran visitantes, por lo que se personaron 3.500 rojillos en el derbi provincial.

Los duelos ante la UDLogroñés y el Racing también supusieron una mayor afluencia, de 4.162 y 4.125 personas respectivamente, aunque al igual que en el caso citado anteriormente muchos llegaron para animar a los equipos foráneos.

Pero, al margen de estas citas puntuales, la asistencia fue descendiendo en 300/400 (considerable para tratarse de un aforo como el de Anduva) y ya en la segunda vuelta, con las excepciones reseñadas, el tope se situó en apenas 2.400 asistentes.

Se contabilizaron unos cuantos partidos con solo 2.253, 2.259 o 2.300 aficionados en las gradas. Menos de media entrada en un estadio cuya animación principal procedía del fondo sur, el de animación.

Más tarde al campo

El hecho, además, de que se convirtiese la grada de General en una tribuna con asientos también supone que la afición se incorpore a sus localidades más tarde lo que era habitual. Ya no hay que coger sitio como sí ocurría cuando estaba la mítica grada de pie. Así que ante encuentros decisivos y a falta apenas de un minuto para que comenzasen (frente a Extremadura, Mallorca....), con los equipos ya sobre el césped, Anduva presentase justo antes de arrancar el encuentro un aspecto muy desangelado, medio vacío y que solo estaba completo en la zona destinada a la hinchada de los conjuntos visitantes.

En otros tiempos, buena parte de la afición ya se había dado cita para el calentamiento de los jugadores.

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